SE FUGARON 14 PIBES DE LA SECCIONAL 6ª
Catorce adolescentes de 16 y 17 años se escaparon ayer, durante el chaparrón de las 18.30, de la seccional 6ª, que funciona cono centro de internación de menores en conflicto con la ley penal. En la comisaría de San Luis al 3200 había 23 chicos alojados en un espacio compuesto por dos penales y un patio enrejado donde los menores pasan parte del día fuera de las celdas. De ese patio se escaparon al forzar un barrote del techo. Así, el penal perdió a más del 60 por ciento de los internos, donde sólo quedaron 9 jóvenes después de que el personal de la seccional -un cabo de cuarto, otro de guardia, el superior de servicio y el sumariante- descubrieron a varios de los internos caminando por los techos y detuvieron la fuga que estuvo a un paso de ser total.
La evasión se descubrió a las 18.30, una hora después de que el jefe de la seccional que funciona como centro de internación de menores, encabezó el control de penal. “Estaban todos. Revisamos todo el lugar y también estaba en condiciones”, aseguró el comisario principal Oscar Rendo a las 21 de ayer, cuando personal de la Agrupación de Unidades Especiales, Seguridad Personal y otras divisiones de la Unidad Regional II se encontraban reunidos a la espera de las directivas del juzgado para reubicar a los chicos que se quedaron.
Los adolescentes, según explicó el jefe policial, quitaron uno de los barrotes del techo del patio, ubicado a 2,50 metros del suelo. Explicó que el hierro “parecía como serruchado”, aunque admitió que quizás pudo haber sido “sólo forzado y arrancado” ya que el tendido “tiene un desgaste por la lluvia, el sol, el frío y las heladas”.
El patio “de recreación” está cubierto por un techo de hierros soldados que cubren todo el espacio aéreo. Las paredes cuentan con viejas aberturas que pertenecieron a celdas ahora clausuradas, por donde los internos pudieron treparse para ganar altura, y subirse unos arriba de otros para alcanzar el enrejado de seguridad y forzarlo, explicó el jefe policial.
Después del control del penal, que se realizó a las 17.30 y quedó asentado en los libros de control de la comisaría, quedaron en la seccional el cabo de cuarto y de guardia, el sumariante y el superior de servicio. Una hora después, según señaló el jefe de la dependencia, ese personal advirtió que había chicos en los techos. Uno de ellos fue apresado antes de alcanzar la calle y otros ocho no alcanzaron a huir.
Catorce de los chicos lograron burlar la guardia y los controles de seguridad del edificio. El resto volvió a los penales “sin desórdenes, ni motines”, dijo Rendo.
Los 23 chicos que estaban en la seccional se encontraban en calidad de internados y por delitos menores, como robo simple -sin armas-, hurtos, o encubrimiento, señaló el jefe policial. Rendo indicó que el penal no estaba desbordado en su capacidad de alojamiento y aseguró que recibe controles periódicos de los juzgados y profesionales como psicólogos, médicos y abogados.
“Se fueron los más tranquilos. Los que quedaron son los más bravos”, lamentaba un policía de la seccional.
Asimismo, fuentes policiales aseguraron anoche que los evadidos no serán buscados mediante órdenes de allanamiento sino en la calle, ya que sólo están bajo tutela judicial y esa fue la directiva emanada del juzgado Correccional en turno. Los que sean ubicados, serán alojados en otros sitios para evitar conflictos. La fuga también fue informada a los correspondientes juzgados de menores donde están registrados los expedientes de los evadidos.
Vecinos descreídos
“¿Catorce se fueron?”, preguntó descreído un vecino con más de 20 años en el barrio. “Eso fue un arreglo. ¿Cómo se va a escapar medio penal? Mejor que se pongan un carrito de panchos”, dijo el hombre, de unos 35 años, que pasó la tarde tomando mates bajo un techo y en la vereda.
Como el resto del vecindario, incluso los dueños de los negocios que estuvieron abiertos, nadie advirtió movimientos extraños en torno a la comisaría. Algunos de los vecinos se enteraron que hubo una fuga porque fueron sorprendidos por policías en los techos de sus casas. Pero ninguno de lo consultados vio a uno solo de los chicos que abandonó la seccional bajo el chaparrón más fuerte de la tarde del Día del Padre.
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