SE FUGARON LAS SOSPECHOSAS DEL CRIMEN DEL TAXISTA
La euforia que destiló la Unidad Regional II el 23 de setiembre, con la captura de dos chicas y un pibe como presuntos partícipes del crimen del taxista Juan Carlos Aldana, una semana antes en barrio Ludueña, se disipó anoche cuando esas dos adolescentes escaparon del penal para mujeres menores de Cafferata al 300.
Caro y Chichi –tal el apodo con el que se las presentó al ser detenidas– tienen 18 y 14 años respectivamente. Desde la mañana en que la Brigada de Homicidios las detuvo en sus domicilios cercanos a Garzón y pasaje Einstein –donde ocurrió el crimen del chofer– ellas estaban alojadas en el penal que la Policía de Menores posee arriba de comisaría 7ª. Ayer a las 20, estas dos chicas –más otra de 17 años y oriunda de Santa Fe– estaban en la cocina, encargadas de preparar la comida para el resto de sus compañeras de encierro. Las vigilaba una agente policial que, de repente, se vio cercada por las tres jóvenes, una de las cuales la amedrentó con un cuchillo de la cocina apoyado en el pecho.
Este diario pudo averiguar que las detenidas llevaron a la guardia a empujones hasta “la jaula”, como llaman a la celda de reclusión, y la encerraron allí. Luego corrieron hasta donde estaba otra agente policial, en el teléfono del penal, y la dominaron a golpes. De allí a la calle fue un instante: una accionó el timbre para destrabar la puerta de salida y otra la abrió. Y se lanzaron escaleras abajo para fugar a la carrera con rumbo incierto.
Aunque lo negaron en Tribunales, Caro y Chichi están acusadas de haber subido la madrugada del 15 de setiembre, frente a la Terminal de Ómnibus, al taxi de Juan Carlos Aldana, de 35 años, acompañadas por un tal David Abregó y un menor de 17 años, que luego también fue capturado. Estos se hicieron llevar hasta el barrio Ludueña con la oculta intención de no pagar el viaje. Para eso, Abregó llevaba un revólver con el cual amedrentar al taxista. Al término del viaje, la escena desencadenó en el homicidio del chofer, que provocó la ira de los tacheros y un raid de allanamientos en la zona.
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