SE LANZÓ EL MAYOR OPERATIVO CONTRA LA EVASIÓN
En el operativo más gigantesco en la historia del control impositivo en la Argentina, 1.400 inspectores, de los alrededor de 2.500 de que dispone actualmente la AFIP, con el auxilio de 400 efectivos de Gendarmería Nacional, allanaron ayer las oficinas de 185 empresas, domiciliadas en nueve provincias, más Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Lo hicieron por orden del juez Penal Económico Julio Speroni, que actuó por denuncias presentadas por impositiva. Clarín pudo saber que la pretensión fiscal, es decir, el pago de impuestos que se pretende recuperar, alcanza a 50 millones de pesos, que sería el monto de los tributos evadidos en ventas supuestamente ficticias por 200 millones.
Se trató, según expresaron fuentes vinculadas al operativo, de “detectar organizaciones criminales y posibles asociaciones ilícitas que tienen por actividad la generación de empresas fantasmas, integradas por testaferros en sus directorios, a través de las cuales se emitieron y emiten a granel facturas comerciales apócrifas a fin de que más de un centenar de contribuyentes las computaran en sus registros contables evadiendo sumas millonarias”. Despojado de su lenguaje jurídico, significa que buscaron las “fábricas” de las llamadas facturas truchas —se habrían detectado siete (ver página 15)— y dónde se utilizaron (ver Cómo es la…)
Sin embargo, resulta difícil desvincular estos procedimientos espectaculares —los más grandes en la historia tributaria argentina—, que siguieron al pedido de prisión para Eduardo Eurnekián (en una causa que no tiene nada que ver con éstas), de la declaración que hizo el presidente, Néstor Kirchner, en su mensaje de asunción cuando dijo que quería “ver a los evasores con el traje a rayas”, así como del “paquete antievasión” recientemente remitido al Congreso.
Fuentes de la AFIP niegan esta vinculación y dicen que se trata de la maduración de denuncias que fueron efectuadas a lo largo de 2002 y en lo que va de 2003 y que dieron lugar, “en el momento que correspondía” a las acciones judiciales.
Muy temprano, el juez Speroni y un grupo de colaboradores llegó a la AFIP. Se instalaron en un despacho anexo al del titular del organismo, Alberto Abad, desde donde siguieron el operativo y dieron instrucciones jurídicas por teléfono a los inspectores y gendarmes.
“No tenemos tantos oficiales de Justicia para acompañarlos a todos”, explicaron cerca del magistrado. Las primeras directivas del juez a todos los funcionarios fueron claras: nada de hablar con la prensa. Se impuso un estricto secreto de sumario en razón de que temía que los allanados pudieran enterarse e interponer recursos de amparo.
Las visitadas
Pero aun así, fuentes cercanas a la DGI y a la Casa Rosada señalaron que algunas de las grandes empresas y bancos allanados fueron: Telecom y Supermercados Norte, los bancos Piano, Columbia y de Santa Cruz; la petrolera Dapsa y la imprenta Ciccone; el correo OCASA y Molinos Cañuelas. También las productoras Ideas del Sur (de Marcelo Tinelli), 4 Cabezas (Mario Pergolini y Pol-ka (Adrían Suar), fueron mencionadas.
También fueron visitadas otras, más pequeñas y menos conocidas: Servimar, El Retobado, Hermes Inversora, Laje SA, Mundo Video, Sur Cueros, El Trébol, Eficiencia Laboral, Norteca, Ferroscrap, Silver Trade y Graficarte, entre otras
De todas las versiones, este diario pudo confirmar que los operativos existieron en los casos de Norte, según corroboraron voceros. En el caso de Telecom, agregaron que la telefónica “brinda toda la colaboración necesaria”.
Por Pol-ka, habló el socio de Suar, Eduardo Blanco: “Efectivamente vino la DGI y pusimos a su disposición toda la información que nos pidieron. No tenemos nada que esconder”. Un vocero de Ideas del Sur, por su parte, aseguró que los inspectores no habían pasado por la empresa.
A pesar de que ni el juzgado ni la AFIP quisieron dar información, se supo que muchos de quienes compraron facturas truchas son grandes contribuyentes nacionales, es decir, empresas sometidas a una supervisión especial, mucho más estricta que la de los contribuyentes medianos y pequeños.
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