SE LE ESCAPÓ UN TIRO, MATÓ A UN JOVEN Y SE SUICIDÓ
Un policía bonaerense se suicidó ayer de un balazo en la cabeza, después de herir por error al supuesto ladrón de una bicicleta al que estaba por detener. Este joven también falleció poco después por el disparo recibido.
El caso, que prácticamente no tiene antecedentes, ocurrió ayer por la tarde en la localidad San Francisco Solano, donde trabajaba Javier Walter Bedoya, el policía que se disparó. El joven al que mató hasta anoche no había sido identificado ni se conocía su edad.
La secuencia de hechos comenzó a las seis y media de la tarde, cuando una mujer denunció ante Bedoya y otro policía, Guillermo Luna, que le habían robado una bicicleta en la calle Anémona entre Camelia y Los Lirios, en la localidad de Claypole.
Cuando recibieron la denuncia, Bedoya y Luna estaban vigilando las calles de esa zona en un patrullero tipo “Ranger” del destacamento de San Francisco Solano (ubicado en el sector de esa localidad que pertenece al partido de Almirante Brown).
Tras recibir la denuncia, los dos policías comenzaron a buscar al sospechoso. De acuerdo a lo que dijeron fuentes policiales y del Ministerio de Seguridad bonaerense, un rato después vieron a un joven en bicicleta que tenía una apariencia similar a la descripción del ladrón que había hecho la mujer.
Aparentemente el joven, que no estaba armado, trató de escapar de los policías para evitar ser detenido, por lo que Bedoya le habría ordenado a Luna, que manejaba el patrullero, que lo siguiera.
La persecución continuó hasta que los policías consiguieron cercar al sospechoso en la esquina de avenida 24 y calle 852 (también en San Francisco Solano, pero ya en la zona que pertenece al partido de Quilmes).
Luna detuvo entonces el patrullero, y Bedoya, según fuentes de la Policía de Quilmes, se bajó para detener y esposar al muchacho, llevando su arma reglamentaria en la mano. Aparentemente, mientras se acercaba se le escapó un tiro que dio en la cabeza del sospechoso.
Al escuchar el disparo y ver caer al joven, Luna se bajó también del “Ranger”. Las fuentes indicaron que el chofer del patrullero relató que en ese momento escuchó a Bedoya gritar “¡Mirá lo que hice, lo maté!”, y a continuación oyó un disparo. Cuando se dio vuelta, Luna vio a Bedoya caído en el piso con un disparo en la cabeza.
El policía y el sospechoso fueron llevados al Hospital de Solano, y ambos llegaron con vida, aunque Bedoya murió a los pocos minutos. El joven falleció cerca de las nueve de la noche.
Los investigadores secuestraron la pistola reglamentaria de Bedoya. Las fuentes dijeron que se realizará una pericia con el objetivo de “detectar si es un arma que tiene un gatillo celoso (que se dispara con excesiva facilidad)”.
En el destacamento de Claypole, creado recientemente, informaron anoche que Bedoya tenía alrededor de 35 años, era casado y tenía hijos.
En cuanto al joven baleado, hasta anoche no había podido ser identificado ni se habían presentado familiares suyos en el Hospital de Solano, de acuerdo a lo que señalaron a este diario en la Comisaría 4ª de Quilmes, que tiene jurisdicción sobre la esquina de 24 y 852. Y que aún no se había establecido si el muchacho era mayor o menor de edad.
La investigación del caso está a cargo del fiscal Andrés Federico Nieva Woodgate, de la Unidad Funcional de Investigaciones (UFI) 4 de Quilmes.
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