SE LEVANTÓ EL PARO DE PILOTOS Y TÉCNICOS
Los vuelos están demorados y no sabemos cuándo se normalizará la situación”. Esa fue la repuesta que ayer, durante buena parte del día, escucharon miles de pasajeros de Aerolíneas Argentinas y Austral que quedaron varados en el Aeroparque. Dos huelgas por reclamos salariales —una de pilotos y otra de personal técnico—, a las que se sumaron una cantidad inédita de amenazas de bomba, generaron un caos casi total.
Después del mediodía, la situación empezó a mejorar lentamente porque el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria para los técnicos y la obligación de garantizar servicios mínimos (50% en cabotaje y 75% en internacionales) para los pilotos. A las 18 terminó el paro y para hoy se anuncia un día normal, sin medidas de fuerza.
Si bien desde Aerolíneas se informó que hubo 12 vuelos demorados en Aeroparque y dos en Ezeiza, otras fuentes dijeron a Clarín que “el caos en Aeroparque fue tal que todos los vuelos sufrieron demoras, algunos de 20 minutos y otros de muchas horas”. También se supo que hubo 10 vuelos directamente cancelados, cuyos pasajeros serían reubicados en otros aviones.
Aerolíneas informó que hubo unos 2.500 pasajeros afectados, pero la cifra podría haber sido bastante mayor. Los pilotos de Aerolíneas y los de Austral están nucleados en gremios distintos y la medida de fuerza sólo la hicieron los primeros. Pero los aviones de Austral sufrieron también demoras por las amenazas de bomba y por la desorganización que generó la protesta.
Oficialmente se informó sobre 13 amenazas de bomba. El resultado fue que tres aviones debieron interrumpir sus itinerarios: uno que iba a Bariloche tuvo que aterrizar en Bahía Blanca, otro que se dirigía a Salta debió hacerlo en Santa Fe y un avión que volaba a Córdoba volvió a Buenos Aires. El titular de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Marcelo Saín, acusó a los huelguistas: “Cada vez que hay un pico de conflicto sindical parece que Bin Laden está dando vueltas en la Argentina y esto es una soberana irresponsabilidad”.
El avión que tuvo que bajar en Santa Fe, a las 8 de la mañana fue inspeccionado por la Policía, según comprobó un corresponsal de Clarín. A los pasajeros se los hizo bajar y se les informó de lo sucedido. Finalmente, a las 11.45, luego de descartado el peligro, se reanudó el viaje. Además, 10 aviones sufrieron las amenazas antes de despegar desde Buenos Aires, por lo que sufrieron demoras de más de dos horas: el tiempo de las revisiones.
En el hall de Aeroparque, los pasajeros estaban indignados. “¿Cómo puede ser que nadie nos dé una respuesta coherente?”, preguntaron a los gritos frente a los mostradores de las dos compañías. “Es increíble, nadie nos aclara los motivos de la demora”, se quejó Marta Miranda, que debía tomar un avión hacia Cataratas del Iguazú.
A medida que pasaron las horas, los pasajeros se fueron amontonando en el hall. “Es una barbaridad: no sabemos si los vuelos se van a cancelar o sólo son demoras. ¿Me quedo o me voy a casa?”, preguntaba Martín Carabajal mientras armaba una cama con mochilas en el piso.
Otra de las perjudicadas fue Araceli Meras, que a las 13.45 tenía que viajar a Mar del Plata. “Hasta ahora sólo me devuelven los 42 pesos de impuestos que pagué”, explicó la mujer y agregó: “Nadie me garantiza que mañana (por hoy) haya vuelos disponibles”. La mujer recién había llegado de Madrid y tenía que volver a su casa en la Costa Atlántica.
En la oficina de Aerolíneas, el personal de tierra intentó tranquilizar a los pasajeros. A los que querían cancelar el viaje les ponían un sello en el pasaje. “Es para que la compañía de turismo que se los vendió les devuelva el 100% del costo”, dijo uno de los empleados. Otra opción: dejar el boleto abierto por un año.
“Yo no puedo aceptar ninguna de las dos posibilidades: tengo que estar en Mendoza por trabajo”, reclamó Sergio Quagliarella, que llevaba cinco horas de demora en su vuelo. Junto a él tres turistas extranjeros protestaban por sus pasajes a Neuquén: “Nos quedamos sin conocer el Sur de la Argentina”.
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