SE LLAMABA OLGA SANCHEZ
Se trata de Olga Teresita Sánchez, una chica de 24 años, militante de la Juventud Peronista, secuestrada días antes del macabro hallazgo por una patota de la Triple A.
Así, la Justicia Federal de Santa Fe, que había ordenado los estudios, obtuvo la confirmación científica de las sospechas de familiares de la joven. El titular del juzgado, Reynaldo Rodríguez, tiene previsto realizar una nueva exhumación de otro de los cuerpos, que se presume sería el de María Cristina Matteoli, compañera política de Olga, secuestrada junto a su esposo cuando tenía sólo 18 años.
El trágico final de estas cuatro muchachas ocurrió pocas semanas antes del golpe militar, en un verdadero preludio de la masacre que se desataría a partir del 24 de marzo. Olga Teresita Sánchez fue atrapada junto a sus compañeras el 28 de febrero de 1976, cuando se dirigía a una reunión en Villa Hipódromo, territorio conocido por ella a partir de su compromiso político y social. Fue la última vez que la vieron con vida.
Casi un mes después, el 19 de marzo, se produciría un tétrico descubrimiento en la ruta 64, en la periferia de Coronda, paraje conocido por los lugareños como “Camino de las Moras”. Un baqueano, Juan Antonio Carignano, notó una depresión en el terreno luego de una lluvia, según una investigación del periodista Juan Carlos Tizziani publicada en Rosario/12. Su perro comenzó a escarbar hasta que, para horror del hombre, se asomó una mano.
Aterrorizado, Carignano llamó a la policía local, que llegó inmediatamente y concluyó la excavación. Un cuadro dantesco se abrió ante los ojos de los uniformados: cuatro cadáveres, apilados de a dos en forma de cruz, rociados con cal, con los pies y las manos atadas con alambre y los ojos vendados.
Los cuerpos fueron enterrados en tumbas NN en el cementerio municipal corondino, previo paso por la morgue santafesina. Trascendidos policiales difundidos por los medios en aquella época daban cuenta de un ajuste de cuentas por el negocio de la prostitución. Sin embargo, el día del golpe quedaría blanqueado el asesinato político: los cadáveres pertenecían a “presuntas extremistas”.
Años posteriores, el primer intendente post‑dictadura de Coronda, Armando Giménez, inició actuaciones ante el juzgado de Instrucción de la Tercera Nominación. Casi una década después, el 11 de agosto de 2000, se exhumaron los restos de las muchachas, que fueron enviados a la ciudad de Santa Fe y de allí a Buenos Aires para realizar análisis de ADN.
Ahora, los resultados comienzan a conocerse. El juez Reynaldo Rodríguez dispondrá en los próximos días la entrega de los restos de Olga Teresita Sánchez a sus familiares.
“Pronto habrá una tumba con su nombre. Sólo falta conocer la identidad de sus tres compañeras. Y la cara de sus asesinos”, escribió el redactor Gustavo Castro en el Consultorweb.
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