SE MULTIPLICAN EN SANTA FE Y LA ARGENTINA LOS REZOS POR EL SANTO PADRE
Las oraciones por el Papa Juan Pablo II se multiplican en las iglesias y parroquias de Santa Fe y del todo el país. En nuestra ciudad, los templos religiosos son el escenario de cadenas de oraciones, en la espera de la inevitable muerte del Sumo Pontífice.
Los fieles católicos rezaban en la Catedral metropolitana y en todas las parroquias e iglesias del país, mientras el Gobierno nacional se mantenía “expectante” y en contacto “permanente” con sus representantes ante el Vaticano, informaron fuentes oficiales.
Esta mañana el vocero del Vaticano, el español Joaquín Navarro Valls, informó que el Papa estaba “siempre consciente” pero que sus condiciones de salud son “de notable gravedad”.
“Permanecen las condiciones vitales, pero los parámetros biológicos están alterados”, dijo el portavoz del Vaticano.
“Ante el agravamiento del estado de salud de Su Santidad el Papa Juan Pablo II pedimos a todos los cristianos que se unan en la oración, rogando por él a Dios, nuestro Padre”, consignó en un brevísimo comunicado la Conferencia Episcopal Argentina, en dolorosa vigilia por la agonía de Juan Pablo II, de 84 años.
Asimismo, el Episcopado pidió a los curas párrocos y rectores de iglesias que “faciliten a los fieles la oportunidad de reunirse en oración, y que se tenga presente en las misas y celebraciones esa intención”.
Idéntica convocatoria fue repetida por todos los obispos del país a sus respectivas feligresías.
Tanto en la catedral metropolitana, donde a las 9 se celebró la primer misa por el Pontífice, liturgia que se repetirá en varios horarios a lo largo de la jornada, como en las catedrales del resto del país, como en las distintas parroquias y capillas, los fieles argentinos se acercaban a rezar por el Pontífice, cuyo estado de salud se agravó en las últimas horas.
Fuentes de la Cancillería y de la Casa Rosada dijeron a DyN que el Gobierno está “expectante” respecto a las novedades que puedan surgir desde el Vaticano, pero aclararon que por el momento no habrá ningún comunicado de tipo oficial.
La postura del gobierno argentino se está transmitiendo a través de declaraciones periodísticas del embajador argentino ante la Santa Sede, Carlos Custer, y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.
Juan Pablo II fue visto por el mundo por última vez cuando el pasado domingo de Pascua se asomó a la ventana del Vaticano e impartió con enormes dificultades la bendición, revelando su delicadísimo estado de salud.
Mientras el nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini, recibía hoy la visita de autoridades y personalidades, coidentemente llegó en visita oficial al país un connacional de Juan Pablo II, el arzobispo de Varsovia y cardenal primado de Polonia, monseñor Josef Glemp.
El arzobispo polaco, quien se alojó en la representación diplomática vaticana en el barrio de Recoleta, al llegar al aeropuerto internacional de Ezeiza, pidió a los argentinos, a los polacos radicados aquí y a todos los católicos en general, “ayudar al Papa a llevar la cruz” que está cargando”.
El secretario de Culto, Guillermo Oliveri, el único miembro del Gobierno que habló este mediodía sobre la agonía del Papa, dijo esta mañana a DyN que “todos estamos pendientes de las horas que está viviendo el Santo Padre”, que preocupan a “católicos y no católicos: a todo el pueblo argentino”.
Oliveri recordó con reconocimiento las dos visitas que hizo Juan Pablo II a la Argentina, primero en 1982, “durante la dictadura, cuando la guerra de las Malvinas” y después en 1987, cuando actuó como mediador con Chile por el conflicto por el canal de Beagle, cuando “permitió el encuentro entre los dos pueblos”.
El secretario de Culto definió al Papa como “un luchador por la paz” que vino a la Argentina “en momentos críticos y difíciles”.
En tanto, en la Casa Rosada fuentes oficiales informaron que el presidente Néstor Kirchner y su gabiente seguían “expectantes” la evolución de la salud del Pontífice y se mantenían en permanente comunicación con el embajador argentino ante el Vaticano, Carlos Custer.
El diplomático realizó esta mañana declaraciones radiales desde la Santa Sede y tras confirmar la gravedad del estado del Pontífice, afirmó que allí y en Roma había “conmoción” por el agravamiento de la salud de Juan Pablo II.
Por el palacio de la Nunciatura era frecuente hasta este mediodía el paso de fieles que se acercaban para preguntar sobre si había novedades sobre la crítica salud del Papa.
Hasta allí se acercó también hoy Antonio Boggiano, ministro de la Corte Suprema de Justicia.
En tanto, el Arzobispado de Buenos Aires también difundió un comunicado en el que pidió a los fieles de la Ciudad que se unan “a la plegaria mundial por el Papa, cuyo estado de salud presentó signos de visible debilitamiento”.
El vocero del cardenal Jorge Bergoglio -prelado considerado uno de los “papables”- , el sacerdote Guillermo Marcó, expresó el deseo del alto prelado de que los católicos “reunidos en la catedral metropolitana o en el templo en el que estemos, acompañemos con mucha solidaridad en este importante encuentro del Papas con el Señor”.
Idéntica convocatoria fue repetida por todos los obispos del país a sus respectivas feligresías.
Esta mañana el vocero del Vaticano, el español Joaquín Navarro Valls, informó que el Papa estaba “siempre consciente” pero que sus condiciones de salud son “de notable gravedad”.
“Permanecen las condiciones vitales, pero los parámetros biológicos están alterados”, dijo el portavoz, quien sin embargo aseguró que el Pontífice, conocido como “el Papa Viajero” porque dio la vuelta al mundo casi treinta veces en su misión pastoral, está “lúcido, plenamente consciente y sereno”.
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