SE NORMALIZÓ EL TRANSPORTE EN NUEVA YORK
El transporte público de Nueva York funciona hoy con normalidad, después de tres días durante los cuales la primera huelga de los trabajadores del sector en 25 años generó un caos de tránsito y pérdidas millonarias para la ciudad y los comercios, con asistencia mermada justo antes de la Navidad, que llegarían a los 1.000 millones de dólares.
Los empleados del transporte público levantaron ayer la huelga tras un acuerdo sellado entre la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA, el organismo público que regula el transporte en la ciudad) y los afiliados al sindicato WTU del que no trascendieron detalles.
Durante las 72 horas que duró la protesta, las líneas de colectivos y subterráneos, que usan unos 7 millones de pasajeros cada día, quedaron paralizados. Ello obligó a los neoyorquinos a caminar en pleno invierno largas distancias, en especial sobre los puentes que conectan con Manhattan, para realizar sus tareas.
Los trabajadores reclamaban una mejora salarial y el mantenimiento de beneficios de salud del seguro social, y se oponían a que su edad para jubilarse, en una actividad de alto riesgo y niveles de insalubridad por encima del promedio laboral, fuera llevada de 55 a 62 años. Ahora se reanudará la discusión de un nuevo convenio entre el WTU, que representa a más de 33.000 trabajadores, y la MTA.
Durante la huelga, los trabajadores concitaron por igual simpatía por su reclamo y enojo de los usuarios, pero la mayor presión sobre el gremio fue judicial, ya que la huelga fue considerada ilegal a la luz de la llamada Ley Taylor que prohíbe a los empleados públicos realizar este tipo de protestas.
Para acercar al sindicato y a la administración intervinieron los mediadores de la Junta Estatal de Relaciones Laborales, que ayer mantuvieron intensas negociaciones con las dos partes. La propuesta fue reabrir la mesa de negociación, con la única condición de que se levantara la huelga, y a cambio de suavizar las exigencias sobre el recorte de las jubilaciones. De esta manera, el acuerdo es satisfactorio para el sindicato, que se negaba a aceptar el cambio de edad, y para la MTA, que se había opuesto a negociar si no se suspendía la protesta.
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