SE PERDERÍA 30% DE LA CAMPAÑA DE ZAFRA 2006
La falta de lluvia en toda la cuenca cañera y algunas jornadas de intenso frío durante el mes de mayo hicieron que la caña de azúcar detenga su crecimiento, lo que podría ocasionar una pérdida de volumen de hasta un 30 por ciento para la inminente zafra 2006.
Según el semanario Ocampense, el ingeniero Elvio Lovisa del Centro Operativo Experimental Tacuarendí, explicó: “Se incrementaron 1.200 hectáreas más, pero faltaron 400 milímetros de precipitaciones en esta zona, desde noviembre a fines de abril, y la caña tiene un 70 por ciento de agua”. Además, el profesional dijo que “hacía muchos años que no ocurría una cosa así”, ya que “la última lluvia grande fue el Viernes Santo (14 de abril)”.
Lovisa resaltó que debido a las bajas temperaturas se frenó el crecimiento, sumado a la falta de humedad. Incluso, el ingeniero argumentó: “Todo indica que los rendimientos no van a ser los ideales. Si debemos estimar hoy la pérdida, en base a lo previsto, hay un 30 por ciento menos. Se puede esperar una recuperación pero en las plantaciones nuevas, porque las de años anteriores están frenadas, tienen los canutos cortitos y eso está haciendo que (la empresa) Inaza SRL esté pensando en comenzar la zafra a mediados de junio, ya que esas plantaciones es muy difícil que se muevan, y para aprovechar el precio del azúcar que es muy interesante”.
Riego artificial
El ingeniero reconoció que es distinta la situación de los productores que cuentan con equipo de riego artificial, y trazó una comparación con lo que ocurrió en el Centro Experimental de Tacuarendí: “Pudimos regar bastante y pareceríamos estar en Tucumán en relación con Santa Fe, la diferencia como nunca son abismales en cuanto al riego, y eso que se le aplicó bastante menos de los 400 milímetros faltantes, pero las diferencias son espectaculares”.
Elvio Lovisa afirmó que la zona lleva un período de 10 o 20 años con precipitaciones por debajo de los niveles normales, por lo cual aconseja incorporar sistemas de riego en la región en los próximos años.
En ese sentido, informó que la inversión inicial para este tipo de equipos es de 30 mil pesos, para regar entre 30 y 50 hectáreas. También, señaló que se está analizando una fuente de agua distinta a las perforaciones subterráneas, como la posibilidad de “retener agua en los cauces de los ríos existentes”, ya sea del Paraná o del Paranacito (Paraná Miní), que significaría tener agua más barata y no dañar las napas con perforaciones.
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