SE QUEBRÓ LA TENDENCIA: HUBO MÁS CREACIÓN QUE CIERRE DE EMPRESAS
Durante 2003 se crearon 38.000 empresas que dieron empleo a 174.000 personas. A la vez, cerraron 32.000 firmas, que implicaron la pérdida de 123.000 empleos. Entre nacimientos y cierres de empresas quedó un balance positivo de 6.000 firmas con 51.000 empleos netos nuevos. Así se rompió una racha negativa de cuatro años consecutivos.
Los datos surgen de un informe elaborado por el Ministerio de Trabajo. Marcan que el año pasado, por primera vez desde el inicio de la recesión en 1998 y la crisis de 2001/02, hubo un leve aumento neto en la cantidad de empresas “en blanco”. Pero eso se produjo con una gran inestabilidad y volatilidad que se concentró en los microemprendimientos y pequeñas empresas.
El informe oficial no tiene registros de lo que sucede con las empresas “en negro”.
El nacimiento y la muerte de empresas es una constante en la economía argentina. Y así como abre una empresa, otra desaparece, en un juego que en general es de suma cero, pero que se convirtió en francamente negativo durante la recesión y crisis de 1998-2002.
Esa inestabilidad afecta en especial a los microemprendimientos y a la pequeña empresa que, apenas comienzan a dar sus primeros pasos, no pueden permanecer en pie por los vaivenes macroeconómicos, la presión de la concentración económica, la falta de estímulos crediticios y la competencia desleal.
Eso se comprueba en las cifras oficiales porque mientras por la recesión y la crisis, entre 1998 y 2002, el stock de empresas se redujo en 55.000 firmas, hasta el momento, la actual recuperación permitió crear 6.000 firmas nuevas a un promedio de 9 empleados por emprendimiento.
Por esta razón, en la Seguridad Social ahora hay registradas 347.000 empresas, aún por debajo del tope de 395.000 firmas que había en 1998.
“El 86% de las empresas creadas en 2003 fueron microempresas y el 12% pequeñas. Y el 80% de las que cerraron fueron microempresas y el 16% pequeñas”, dice el informe de Trabajo que agrega que “el predominio de las empresas de menor tamaño entre las aperturas y cierres da cuenta de la mayor inestabilidad que presentan las empresas más pequeñas”.
El trabajo también destaca que en los períodos de recesión los cierres de empresas explican una parte significativa de la pérdida de puestos de trabajo. Mientras, en las fases de recuperación, el aporte de las empresas nuevas al crecimiento del empleo es considerablemente menor.
Después de la crisis de Tequila (1995) y hasta la recesión de 1998, permanecieron funcionando más cantidad de empresas que durante la actual recuperación. Eso se debería a que ahora tanto las firmas nuevas como las más antiguas tienen más dificultades de subsistencia.
Por eso, Trabajo señala que mientras “en el 2003, la tasa de nacimientos de empresas se ubicó en un nivel cercano al máximo del período 1995-2003, la tasa de cierres es aún algo elevada en comparación con el período de crecimiento anterior 1996-98”.
De los 566.000 nuevos puestos de trabajo que se crearon en el 2003, el 31% corresponde a las nuevas empresas, mientras que de los 275.000 empleos que se perdieron el 45% se debió a las empresas que cerraron, señala el informe de la cartera laboral.
De aquí se desprende que el peso de la destrucción de puestos de trabajo por parte de las empresas que cerraron fue más intenso que los empleos que se crearon por parte de las empresas que nacieron.
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