SE REALIZÓ UNA NUEVA AUTOPSIA DEL CADÁVER
El espeluznante caso del joven de 22 años, Alejandro Ariel Benítez, muerto de dos balazos en la cabeza en la ciudad de Sunchales, consecuencia de un supuesto ajuste de cuentas por el robo de un cargamento de miel, en una localidad de la provincia de Córdoba, que habría realizado junto a otros miembros de una banda, continúa aportando novedades, aun estando esclarecido y detenidos los tres delincuentes que procedieron a su ejecución en un galpón de la vecina ciudad.
Es que, según pudo interiorizarse LA OPINION, ayer por la mañana se efectuó una nueva autopsia en el cadáver de Benítez, estando la misma a cargo del médico forense de los Tribunales locales, doctor Rodolfo Arancibia, junto al perito forense José María Flores.
Dicha necropsia, de acuerdo a algunas informaciones de carácter extraoficial, habría sido dispuesta por el juez Remo Tomasso, quien tiene a su cargo la causa en cuestión, en consideración de no existir coincidencia entre el resultado de la primera autopsia y la confesión de uno de los tres detenidos, quien fue ejecutor de Benítez.
Es que aquella autopsia realizada en la morgue de la ciudad de Santa Fe, ya que el cadáver de Benítez había sido hallado en las costas del río Salado, en el distrito Santo Domingo, a unos 4 kilómetros del puente conocido como La Emilia, siendo jurisdicción judicial de Santa Fe y por lo tanto derivándose allí los trámites preliminares, dejando constancia del impacto de un solo balazo en la cabeza de la víctima.
Mientras que el confeso autor material del crimen, habría manifestado en su declaración haber efectuado dos disparos en la cabeza de Benítez.
Frente a esta contradicción es que el juez Tomasso, según se conoció, habría dispuesto esta nueva necropsia, a cargo del equipo forense de los Tribunales locales y ante la presencia del personal similar de Santa Fe que había tenido a su cargo igual procedimiento inicial.
Durante esa nueva intervención en el cuerpo de Benítez se comprobó que, efectivamente, los impactos recibidos en la cabeza habían sido dos.
Se trata de la certificación de una prueba importante para ir avanzando en toda la investigación de este homicidio, que si bien está aclarado en cuanto a sus responsables, en distinto grado de participación y responsabilidad, tenía aún que dejar debidamente establecida esta acción. El hecho de que hayan sido dos balazos los disparados a quemarropa, por ejemplo, amerita un mayor grado de ensañamiento.
Recordemos que una vez ejecutado, la cabeza de Benítez fue cubierta por una bolsa de nailon, ubicando el cadáver en el interior de un automóvil Renault 9 -propiedad de quien también era el dueño del galpón en cuyo interior fue ejecutado-, siendo trasladado hasta el paraje cercano al puente La Emilia, siendo arrojado el cuerpo al interior del río Salado.
Eso aconteció entre los días 28 y 29 de julio, recordándose que el cuerpo recién fue encontrado 14 días después, deshilvanándose la madeja y llegándose a la detención de los tres responsables.
Los detenidos, reiteramos, son dos jóvenes uno de 26 años -autor material de la muerte-, el otro, de 32, propietario del auto y del galpón- y otro hombre de 52 años. Todos ellos, habrían participado del robo del cargamento de miel en Altos de Chipión, quedándose Benítez con el producido por la venta, razón por la cual -en circunstancias que seguramente figurarán dentro del expediente de la causa- fue eliminado.
Este contenido no está abierto a comentarios

