SE REANUDÓ LA PRESENTACIÓN DE IBARRA ANTE LA LEGISLATURA PORTEÑA
Tras anunciar sorpresivamente la convocatoria a una consulta para decidir su permanencia en el cargo, Aníbal Ibarra está respondiendo en la Legislatura las preguntas de los diputados sobre la tragedia de Cromañon, continuando con la sesión que se suspendió en la madrugada del sábado tras un polémico cuarto intermedio.
El jefe de Gobierno ingresó poco antes de las 14.30 al recinto. Le ganó de mano a muchos legisladores, que demoraron más de lo previsto a la hora de sentarse en las bancas. Poco después lo hicieron los familiares de las víctimas. La mayoría, llevando imágenes de quienes murieron en la tragedia. Al igual que en la suspendida sesión del viernes, sólo pudieron hacerlo en grupos de cuarenta.
El inicio de la sesión mostró a un Ibarra con una actitud distinta a la del viernes. El jefe de Gobierno tomó la iniciativa desde el principio y no se guardó nada a la hora de las réplicas.
“Le pediría que no ponga en mi boca palabras que yo no he dicho”, respondió de manera tajante a una afirmación del legislador Jorge San Martino (Recrear), en la que aseguraba que los controles a los boliches se hacían junto a los empresarios del sector.
“Con el señor Chabán no tengo ninguna vinculación”, volvió a repetir el jefe de Gobierno ante una Legislatura que mostraba muchas bancas vacías en comparación a la sesión del viernes.
Ibarra también relató como se enteró de la tragedia. “Estaba en mi casa cuando me avisaron de lo que había pasado, con cuatro muertos. Enseguida me comuniqué con el secretario de Salud y la gente del Same. Al poco tiempo -cuando íbamos tomando dimensión de la tragedia- me fui a la sede de Defensa Civil para coordinar el operativo. Lo hice en mi auto particular para no esperar la llegada del vehículo oficial”, confesó.
El jefe de Gobierno analizó hasta último momento la conveniencia de volver a la Legislatura. Finalmente, decidió asisitir, luego de lanzar sorpresivamente el llamado a una consulta para definir si debe seguir en el cargo o no (Edición impresa).
La salida es riesgosa, pero Ibarra parecía no tener otra alternativa para aliviar la presión del macrismo y de la izquierda. Si la mayoría de los porteños —con voto obligatorio— decide que se vaya, no tendrá más remedio que marcharse a un costo del que difícilmente pueda recuperarse. Pero si resuelve que debe quedarse, Ibarra habrá conseguido oxígeno para poder transitar los tres de los cuatro años de mandato que le quedan.
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