SE REGISTRAN ALTOS ÍNDICES DE TRABAJO INFORMAL EN LA ZONA
Como continuación de un largo y arduo proceso, la seccional local de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales (Uatre) concretó en los últimos días una serie de inspecciones -que tienen previsto proseguir- para determinar los índices de precarización laboral en su jurisdicción. Los primeros datos difundidos por la entidad gremial muestran una “una realidad bastante cruda”, según los propios términos de Viviana Man, secretaria general de Uatre (seccional 887, Santa Fe).
Según la dirigente, en 38 establecimientos relevados, se encontraron un total de 160 mayores y 8 menores trabajando. “De esa totalidad, cuando los empleadores presenten la documentación podremos corroborar en qué condición están, pero de acuerdo a lo que nos informaron los mismos trabajadores, la mayoría están cumpliendo sus tareas en negro. Otra realidad con la que nos topamos es que, si bien tal vez no sea una generalidad, varios agentes viven en condiciones infrahumanas, todavía en viviendas de barro y paja. Otro tema grave es el trabajo infantil”, apuntó.
Alberto Balbi, delegado provincial de Osprera -la obra social del sector- aseguró que en muchos casos los trabajadores revisten las condición de “medieros”, una figura legal que fue derogada hace dos años. “Se trata de gente que no está bien informada y no sabe bien que significa revestir esa condición”, explicó Balbi, en tanto apuntó que “estamos hablando de los trabajadores permanentes, que son en promedio 4 ó 5 por establecimiento”.
La propuesta de Uatre y Osprera es que si bien existe evasión de aportes patronales de parte del empleador, el pedido es que, de ahora en más, comiencen a blanquear progresivamente a los trabajadores. Pero más allá de eso, “se va a dejar sentada la situación y los empleadores van a tener que presentar la documentación requerida”, señaló Man.
Controles
“La finalidad que tienen estas tareas de inspección es detectar todo el trabajo en negro que se produce en la zona de quintas. Según la metodología, no vamos a ninguna quinta en especial, simplemente adonde se ve gente trabajando, ahí se baja y se trata de tomar los datos. La intención es verificar las condiciones en que trabajan, la cantidad de horas, lo que ganan por día”.
En esto Uatre sigue los lineamientos tanto del gobierno nacional como del secretario nacional del gremio, Gerónimo Venegas, que es procurar el blanqueo de los agentes rurales.
Los controles se realizaron en la zona de Recreo, Angel Gallardo, Montevera y Campo Crespo. “Concretamos una reunión con gente de la Secretaría de Trabajo, los ministerios de Trabajo de la Nación y de la Producción, y tenemos el apoyo del gobierno”, destacó Balbi.
Qué dice la ley
Del resultado de las inspecciones, se hace un prorrateo y el empleador debe pagar por cada trabajador según los años que se detectan. Es decir, una vez que se deja el acta de la inspección, se cita al empleador para que presente la documentación respaldatoria de cada empleado. Si no la tiene, debe pagar los años de aportes adeudados. No obstante, la posibilidad que dimos es ir blaqueando de a poco al personal permanente”, completó.
“Según nos dijeron los trabajadores, el jornal habitual es de 15 pesos, cuando la legislación establece un jornal diario mínimo de 26 pesos”, disparó la dirigente, en el mismo tenor.
Hace algunos años, Uatre gestionó la libreta del trabajador rural. Allí, se anota cada día trabajado, y se hacen los aportes proporcionales; esto le sirve al agente porque Uatre a nivel nacional sacó una jubilación avanzada dónde con 10 años de aportes y 67 años de edad uno puede jubilarse, finalizó Balbi.
Libreta
La ley 25.191, promulgada en 1999, declara “obligatorio” el uso de la Libreta del Trabajador Rural para los agentes permanentes, temporarios o transitorios que cumplan tareas en la actividad rural y afines, bajo cualquier modalidad. Según establece la legislación, el documento tendrá el “carácter de personal, intransferible y probatorio de la relación laboral”. Asimismo, sirve como prueba para “acreditar los derechos, la calidad de inscripto al sistema de previsión social, los aportes y contribuciones, y los años trabajados”.
Menores en riesgo
El trabajo infantil es una problemática que subyace en varios sectores, pero que se potencia en aquellos donde existen mayores grados de desinformación. Viviana Man, explicó que durante las inspecciones a que hace referencia la nota central, se encontraron con “un menor trabajando junto a un adulto en tareas de fumigación, con un producto altamente tóxico. Se pudo retener la cinta de uno de los bidones, y se pudo corroborar que se trataba de un producto de alta peligrosidad”, aseguró, mientras mostraba una fotografía corroborando sus palabras.
Incluso, ninguno de los dos tenía la protección necesaria, “o sea que tenemos trabajo infantil, con el agravante de que no estaban dadas las condiciones adecuadas para manejar productos tóxicos”, señaló.
En tanto, Alberto Balbi -titular de Osprera- afirmó que este tipo de situaciones no debería producirse, porque “nosotros brindamos varios cursos de capacitación sobre cómo trabajar con productos agroquímicos de alta peligrosidad, sobre todo por el alto índice de enfermedades que produce este tipo de productos”.
El trabajo infantil es un “fenómeno que se repite” en el trabajo rural, porque “una situación muy común es el trabajo en familia, donde los hijos ayudan a su padre en su trabajo diario”, apuntó Viviana Man.
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