SE RESIENTE UNA LARGA HISTORIA DE AMISTAD ENTRE CUBA Y MEXICO
Una crisis diplomática sin precedentes se desató ayer con el retiro de La Habana de los embajadores de México y Perú, quienes congelaron así sus relaciones con Cuba.
México y Perú ordenaron el regreso inmediato de sus embajadores en la isla, dejando las relaciones diplomáticas a cargo de un encargado de negocios, como publicó Clarín en su edición de ayer. El comunicado de respuesta del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba estuvo dirigido ayer en exclusiva a México: es “un error más del gobierno mexicano”. Y rechazó, el “nuevo acto contra Cuba y anuncia que estas declaraciones, inspiradas en la prepotencia, la soberbia, la necedad y la mentira, recibirán oportuna respuesta”.
La decisión fue celebrada por el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, quien dijo que la reacción de ambos países fue “adecuada”.
La drástica medida fue tomada por los gobiernos de Vicente Fox y Alejandro Toledo tras el discurso del presidente Fidel Castro del 1ø de mayo. Los criticó porque, entre otros 22 países, votaron en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra a favor de nombrar un enviado que investigue los derechos humanos en la isla. Otros 21 países estuvieron en contra y 10 se abstuvieron (entre ellos la Argentina).
“Duele profundamente que tanto prestigio e influencia (de México) ganados en América latina y en el mundo por su intachable política internacional, emanada de una revolución verdadera y profunda, hayan sido convertidos en cenizas”, enfatizó Castro.
En el caso de México intervienen otros factores, como las declaraciones de las autoridades cubanas sobre la deportación del mexicano de origen argentino, Carlos Ahumada Kurtz, protagonista de un escándalo de corrupción al sobornar a funcionarios del gobierno de la capital azteca, liderado por Andrés López Obrador, del opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD), y con buenas chances presidenciales. El empresario, detenido en La Habana el 30 de marzo, responsabilizó al gobierno de Fox de orquestar el ataque contra Obrador, de tendencia izquierdista, y Cuba dijo que había una “incuestionable connotación política”.
México replicó con una nota de protesta, afirmando que no toleraría una injerencia cubana en los asuntos internos aztecas.
Tras los insultos públicos de Castro, el gobierno ordenó el regreso “inmediato” de la embajadora Roberta Lajous y emplazó al embajador cubano Jorge Bolaños para abandonar el país en 48 horas. El consejero político isleño, Orlando Silva, fue “declarado persona non grata” por violar —según dijeron— la Convención de Viena. Otros dos funcionarios cubanos fueron expulsados por injerencia en el escándalo con el empresario Ahumada.
Salvo un conserje, nadie respondía ayer en la embajada mexicana en Cuba. La TV cubana informó del incidente resaltando la respuesta del gobierno de Castro.
Esta crisis con México es una de las peores en los 102 años de histórica amistad, maltrecha tras la llegada de Fox al poder: ha votado dos veces contra Cuba en Ginebra y presionó para que Castro se marchara antes de la llegada de George Bush a la cumbre de Monterrey. México lo negó. Pero Castro difundió una grabación en la que Fox le pedía su salida prematura de la reunión.
Sobre el gobierno de Toledo, Castro señaló que “constituye un ejemplo del grado de abyección y dependencia” generado por el “imperialismo” . Recordó que ese mandatario, con un 8% de popularidad, “no dirige ni puede dirigir nada; de eso se encargan las transnacionales y los oligarcas”. Lima, al anunciar el retiro de su embajador, rechazó enérgicamente las “expresiones ofensivas” del líder cubano.
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