SE SENTÍA MUJER Y PUDO OPERARSE LUEGO DE UN LARGO TRÁMITE JUDICIAL
Un equipo de urólogos y cirujanos del Hospital Gutiérrez de La Plata extrajo el pene de una persona de 30 años y transformó el órgano en una vagina. La cirugía fue autorizada por el juez marplatense Pedro Hooft, quien consideró que el paciente es “una persona con identidad psíquica de mujer, en un cuerpo de hombre”.
Ese hospital es el único centro del país que realiza este tipo de intervenciones. Los especialistas del Gutiérrez realizaron otras dos operaciones similares en 1997 y 2001, ambas con éxito, según dijo a Clarín el ministro de Salud bonaerense, Ismael Pasaglia.
En el último paciente, operado el lunes, “había una discordancia manifiesta entre los órganos sexuales externos y el sexo psicosocial y emocional —precisó Hooft a Clarín—. Desde su infancia registró evidencias y actitudes del sexo femenino. Tiene senos y hasta el timbre de voz de una mujer. Pero tenía pene”.
Por eso, el juez subrayó que “la Justicia no ordenó un cambio de sexo, sino una adecuación a su realidad debido a un error de la naturaleza”. En el mismo fallo autorizó el cambio de identidad en el Registro Nacional de las Personas, donde se hará una aclaración en la partida de nacimiento y se le otorgará un nuevo documento de identidad. “Lo que se cambia es el nombre, no el apellido”, indicó Hooft.
Antes de llegar al quirófano, esa persona tuvo tres años de trámite judicial. Según la ley, estas prácticas sólo pueden ser realizadas con el aval de un juez.
El joven decidió iniciar ese camino hace una década. Según trascendió, tras consultar a las entidades que nuclean a travestis y transexuales, se le plantearon dos alternativas: viajar a Chile, donde está permitida esta práctica médica (aunque cuesta más de 3.000 dólares) o la vía judicial.
Hooft explicó que, antes de aprobar una intervención de este tipo, solicita pericias psicológicas, psiquiátricas y físicas para no terminar avalando “un capricho”. También pide el dictamen de un comité interdisciplinario de bioética, integrado por el Comité de Bioética de la Universidad Nacional de Mar del Plata y la Asociación de Genética Humana.
Con esos resultados en la mano, el juez optó en este caso por “dar prioridad a la identidad psicológica compatible con la de una mujer” y ordenó la intervención quirúrgica.
“Se trata de una persona que se desempeña socialmente, actúa, vive y se siente mujer. Pero tenía órganos sexuales masculinos. Entonces rechazaba sus genitales porque no formaban parte de su vida”, explicó a Clarín el urólogo César Fidalgo, jefe del equipo médico.
Los datos personales se mantienen en reserva por pedido del paciente, pero trascendió que tiene un trabajo donde sus compañeros lo identifican como mujer, y que su familia aceptó la decisión de iniciar el proceso judicial.
La intervención duró cinco horas y media. Participaron también los urólogos Daniel Bustos y Guillermo Gil, y los cirujanos Luis Añón, Diego Capobianco y Jorge Beraún.
Fidalgo describió los pasos principales de la técnica: “Con la piel del pene se construyó una neovagina. Se utilizaron secciones del escroto para confeccionar los labios superiores y se recortó la uretra, que es la parte inferior del sistema urinario, para adaptarla estéticamente al nuevo órgano sexual. Finalmente se realiza una cirugía estética para disimular los puntos de sutura”.
Al concluir el tratamiento, sólo un médico puede notar la diferencia, aseguró. “Cuando crece el vello público, la vagina es idéntica a la de cualquier mujer. Y el sistema urinario funciona normalmente”, agregó Añón.
El paciente estará hasta este mediodía en terapia intensiva y luego pasará 10 días en una sala común. Después debe ser controlado una vez por mes. Si al año no surgen complicaciones, obtendrá el alta definitiva.
Fidalgo realizó un curso de especialización con el cirujano chileno Mc Millan, en Valparaíso, Chile. En ese país existen establecimientos privados que se dedican a estas cirugías. “Con esta intervención conseguimos que el paciente logre un proyecto de vida diferente. Ahora, ella tiene posibilidades de sentirse plena como persona”, dijo Fidalgo.
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