SE TEJEN ALIANZAS EN BOLIVIA PARA ACORDAR QUIEN SUCEDERÁ A MESA
Mientras el país espera que llegue el jueves para que el Congreso boliviano se reúna en Sucre para tratar la renuncia del presidente Carlos Mesa, los políticos de ese país tejen alianzas para acordar quién sucederá al mandatario saliente.
Contra reloj, el presidente del Senado boliviano, Hormando Vaca Díez, y su partido, el MIR (Movimiento Izquierda Revolucionario), buscan apoyo para que se produzca la sucesión que establece la Constitución de ese país y que indica que tras la renuncia del presidente, quien le sigue en el poder es el jefe del Congreso, es decir, el mismo Vaca Díez.
Anoche, el todavía presidente Mesa, en un discurso dramático, le imploró a Vaca Díez y al diputado Mario Cossío –el segundo en la línea sucesoria- que se aparten del poder y que permitan que la Corte Suprema convoque a elecciones anticipadas.
“Hormando, como persona, como político, como un hombre que te conoce de tiempo, mi exhortación personal, despojado de todo interés: en tu mano está mostrarle a todo el país un rasgo de generosidad que hará historia, que te hará mucho más próximo a este pueblo que seguir insistiendo en un camino imposible”, rogó Mesa quien advirtió que en el país está por desatarse una guerra civil.
Pero todo indica que Vaca Díez no está dispuesto a escuchar al presidente saliente y ha puesto a todos sus seguidores a trabajar para que consigan el apoyo necesario para que sea él quien lleve adelante la transición hasta el final del mandato en agosto de 2007.
Vaca Díez convocó ayer a una conferencia de prensa, en su casa de Santa Cruz, en la que dijo que todos los problemas que aquejan al país deben resolverse como lo establece la Constitución, dejando en claro que tras la renuncia del presidente, es a él a quien le toca asumir.
Pero la posibilidad de que llegue a la jefatura del país es rechazada por los sectores sociales que radicalizan las protestas en Bolivia.
Sin embargo, el senador apuesta a su asunción apuntalado no sólo por el MIR sino por el MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario), la UCS (Unión Cívica Solidaridad), todos ellos ex socios de los miristas.
Por su parte, el Nuevo Frente Republicano (NFR) también estaría dispuesto a apoyarlo en caso de que se atiendan con urgencia las necesidades sociales de Bolivia, que sufre un gran desabastecimiento provocado por los cortes de rutas en todo el país.
Según fuentes ligadas a los partidos políticos, el MNR, MIR y NFR se inclinan por un gobierno civil con fuerte apoyo militar. De hecho, el diputado y secretario nacional del MNR, Luis Eduardo Siles, dijo que “no habría por qué asustarse de un Gobierno cívico-militar”.
Pero Vaca Diez enfrenta la férrea oposición del MAS (Movimiento al Socialismo), del diputado cocalero Evo Morales y del MIP (Movimiento Indigena Pachakuti). Morales exige la asunción de Eduardo Rodríguez, actual presidente de la Corte Suprema, para que convoque a elecciones generales.
La Iglesia católica, a quien Mesa pidió ayuda y mediación, propuso la misma solución, medida que es apoyada por los sectores empresariales que buscan renovar tanto al Ejecutivo como al Legislativo.
Morales, anunció ayer una serie de movilizaciones que incluyen el bloqueo de caminos para evitar que Vaca Díez sea elegido. A la posición del MAS se unieron ayer los líderes alteños de la COR, Edgar Patana, y de la Fejuve (Federación de Juntas Vecinales), Abel Mamani.
Mientras, una Bolivia cada vez más pobre y convulsionada sigue naufragando, en medio de los tironeos por repartirse el poder.
Las protestas en Bolivia, iniciadas hace casi un mes, reclaman la convocatoria a una Asamblea Constituyente, la nacionalización del gas y el petróleo y, ahora, la dimisión de Vaca Díez y del titular de la Cámara de Diputados, Mario Cossío, para que la sucesión quede en manos del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez.
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