SE TERMINÓ EL SUEÑO DE NALBANDIAN
No hubo nada que hacer. Cayó David Nalbandian ante Roger Federer y así se diluyó la ilusión de llegar bien lejos en este primer Grand Slam del año. Tuvo chances el argentino durante las casi tres horas que duró el partido, pero le faltó la decisión en los puntos claves, los decisivos, esos que conducen hacia las derrotas o a las victorias. Ahí el suizo, quien a partir del lunes será el número uno del mundo, mostró toda su calidad y, fundamentalmente, la cabeza que tiene para afrontar momentos determinantes. Por eso, ni más ni menos, hoy es el mejor de todos.
Se dio como todos pensaban. Pelearon punto a punto y casi no se sacaron ventaja en ese primer set que mantuvo expectantes a la mucha gente que se dio cita en el court central del estadio en Melbourne. Nalbandian, muy tranquilo y con paciencia para planificar cada punto, trató desde el vamos de mover a su rival, para incomodarlo cada vez que tenía que sacar su derecha o su revés.
Así se mantuvo la paridad hasta en los primeros games y el argentino tuvo su gran chance de despegar. Quedó 15-40, con dos sets points a favor, y ahí el suizo demostró por qué está donde está. Metió cuatro saques ganadores para salvar el game. Eso, indudablemente, le dio confianza para ir a buscar la definición del primer set, que llegó cuando el cordobés, está 6-5, no pudo mantener su saque y de ese modo cedió su primer set en el torneo. Un dato que no es menor y que marca la paridad: apenas hubo un punto ganado de diferencia entre uno y otro.
El segundo set arrancó fenómeno para Nalbandian, que logró quebrar en el primer game. Pero claro, Federer no es de los que se deja intimidad así nomás y devolvió gentilezas en el tercero. Otra vez a remar para el argentino, quien sin embargó nunca perdió la calma y tampoco se apartó de su plan de juego, pese a que estaba en desventaja. Siguió presionando al suizo y no extrañó que, cuando estaban 3 iguales, lograra quebrar. Parecía que se encaminaba sin problemas al set, pero Federer otra vez quebró para ponerse 4-4. Quedaba la definición de un set clave para el desarrollo del partido. Un señal: Federer sacó para 5-4 y no perdió un solo punto. En el siguiente, el número dos del mundo rápidamente se puso 0-40. ¿Todo dicho? Daba esa sensación, aunque se acercó a 0-30 y su siguiente derecha en la red produjo el desequilibrio.
Restaba ver cómo respondería Nalbandian ante la desventaja y, sobre todo, a las chances concretas que había dejado pasar, un poco por indecisión propia y otro poco por méritos ajenos. Lo cierto es que el argentino tuvo todo para quebrar en el cuarto y lo dejó pasar.
Más de uno imaginó, a esa altura, que el final era previsible e inminente. Mientras Nalbandian protestaba y multplicaba su bronca, el suizo sacaba cada vez mejor. De pronto, imprevistamente todo se dio vuelta. El ahora número uno del mundo empezó a errar y el argentino apeló a su clásica garra para lograr un quiebre y luego sí, logró el set que ponía un interrogante grande sobre qué sucedería.
¿Iba a poder Nalbandian darlo vuelta? ¿O Federer lo definiría sin problemas? Bueno, se dio esto último. Una vez que el suizo logró quebrar, mantuvo su saque siempre hasta quedarse con un triunfo que lo pone, sin dudas, como el principal candidato al título.
De este modo, Federer se cruzará con el español Juan Carlos Ferrero, quien en la madrugada superó al marroquí Hicham Arazi por 6-1, 7-6 (6) y 7-6 (5).
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