SE TRIPLICARON LOS CONFLICTOS LABORALES
El año que pasó será recordado como la fecha en que la Argentina canceló su deuda con el FMI, y también como el período en el que Néstor Kirchner consiguió respaldo en las urnas luego de las elecciones legislativas de octubre. Lamentablemente para la actual administración, 2005 fue, además, el año de los paros y los interminables conflictos laborales.
Según un estudio realizado por el Centro de Estudios Nueva Mayoría, en los doce últimos meses se registraron 820 paros y medidas de fuerza, cifra que triplica la cantidad de conflictos registrados en 2004 -cuando fueron 249- y se convierte en el indicador más alto de conflictividad sindical en los últimos quince años.
Extensos y polémicos paros como el de los trabajadores estatales del hospital Garrahan, los que encabezó el gremio de los aeronavegantes y las quitas de tareas protagonizadas por empleados de subterráneos fueron tal vez los casos paradigmáticos de un año cargado de medidas de fuerza.
El sindicato de camioneros, que encabeza el titular de la CGT, Hugo Moyano, protagonizó también prolongados conflictos, como las protestas en distintas sucursales de la cadena de supermercados Coto, o el sucesivo bloqueo de centros de abastecimiento de empresas de gaseosas y cerveza, en distintas localidades del Gran Buenos Aires. Los paros y las protestas no influyeron, sin embargo, en la buena relación que Moyano sigue teniendo con el presidente Néstor Kirchner.
La conflictividad gremial vivida en 2005 sólo fue superada dos veces en los últimos 25 años, período que cubre el trabajo. En 1990, segundo año de gobierno del ex presidente Carlos Menem, se registraron 864 conflictos laborales, mientras que 1988, penúltimo capítulo del período presidencial de Raúl Alfonsín, ostenta el triste récord de conflictos, con 949 casos en sólo doce meses. Este año también comenzó con protestas, y fueron los trabajadores ferroviarios los que bloquearon ayer boleterías en el hall de la estación Constitución (ver aparte).
El estudio de Nueva Mayoría contabiliza 10.528 conflictos laborales entre 1980 y 2005. De ese total, un 52 por ciento fue llevado a cabo por gremios del sector público, un 25 por ciento por los de servicios, otro 22 por ciento por sindicatos industriales y el uno por ciento restante fue protagonizado por las centrales sindicales.
En la década del ochenta se efectuaron 5113 paros y conflictos sindicales; la cifra descendió a un total de 3343 en la década del noventa y totaliza 2072 en los primeros cinco años de la década actual.
Desde 1980, cuando se registraron 328 conflictos laborales, el índice inició una suba que llegó a su pico en 1988 (último año completo en el que gobernó Alfonsín, previo a la hiperinflación y su salida anticipada del poder). Desde entonces, la tendencia fue hacia la baja, y se llegó a un piso de 125 conflictos en 1997. A partir de ese año se verificó un nuevo incremento, y los paros y las protestas gremiales llegaron a 358 en 2001. El índice descendió en 2002 y 2003, y volvió a subir en los últimos dos años.
Los gremios estatales parecen aumentar su grado de conflictividad con el correr de las décadas. Es que en la década del ochenta representaban el 45 por ciento del total de medidas de fuerza, cifra que creció al 58 por ciento en promedio durante la década del noventa y llegan al 62 por ciento en los cinco años de la primera década de este siglo.
En 2005, el porcentaje de medidas de fuerza originadas en el sector público alcanzó el 67 por ciento del total. El 33 por ciento restante se divide entre el sector de servicios (23 por ciento) y los paros en establecimientos industriales (10 por ciento).
Tendencia
Los números del año que acaba de finalizar representan la confirmación de una tendencia que pudo comenzar a verse, aunque tímidamente, durante 2004. Después de dos años (2002 y 2003) en los que se registró una significativa merma en la conflictividad laboral (285 y 122 casos, respectivamente), el índice repuntó en 2004 (249) y explotó en 2005 (820).
Según el estudio, dirigido por Eduardo Ovalles, el aumento de los conflictos liderados por los sindicalistas tiene estrecha relación con la baja del índice de desempleo registrada en el país en los últimos dos años.
“En 2002 y 2003 -afirman los autores del trabajo- se registró una baja de la conflictividad laboral. El alto desempleo disminuye los conflictos laborales en el sector privado por el temor a perder el trabajo”, sostiene el informe, que también recuerda que el auge de los conflictos laborales que se verificó en los dos últimos años coincide con una merma en los indicadores de desocupación.
“El análisis de la evolución de los conflictos laborales durante los últimos 26 años muestra que el aumento del desempleo, en general, baja la conflictividad laboral en lugar de aumentarla”, sostiene el informe.
Este contenido no está abierto a comentarios

