SE TRIPLICÓ EL NÚMERO DE COOPERATIVAS
La reactivación económica, que incluyó la sustitución de importaciones, la promoción de las exportaciones e impulsó a las empresas recuperadas, cambió la tendencia sobre la creación de las cooperativas.
La salida de la convertibilidad marcó un punto de inflexión que motivó el crecimiento del número de estas organizaciones: en el 2002 se inscribieron 47 en tanto que para el 2005 se anotaron 143, en la Dirección Provincial de Cooperativas y Mutualidades, con lo cual se triplicó su número.
En la actualidad, nuestra provincia cuenta con 944 cooperativas, reflejándose una mayor concentración en los departamentos Rosario -324, representan un 34% del total de la provincia-; La Capital -98, es decir, un 10%- y General López -78, lo que significa un 8%-.
Es significativo el incremento que tuvieron las cooperativas de trabajo, impulsadas en gran medida por la resolución 2038/03 del Inaes, que dio lugar a la puesta en marcha de dos programas: el de Emergencia Habitacional y el del Centro Integrador Comunitario (CIC).
En Santa Fe, hay 396 cooperativas de trabajo, es decir, un 43%; las siguen las de servicios públicos que representan el 22% del total (207) y en tercer lugar se encuentran las agropecuarias con 114, lo que significa un 12%.
Durante 1998, “las cooperativas de servicios públicos tuvieron un fuerte crecimiento. Diez años antes, lo habían tenido las cooperativas agropecuarias”. En tanto, “el auge de las de trabajo se profundizó en el último tiempo”, destacó el director Provincial de Cooperativas y Mutualidades, José Luis Oberlin. Aseveró, asimismo, que los conglomerados más grandes son los que mayor concentración de cooperativas presentan.
Motivos del impulso
Al explicar el alcance de la resolución 2038/03 del Inaes, Sergio Ballario, del Departamento de Registro e Informática de la Dirección Provincial de Cooperativas y Mutualidades, remarcó que para ejecutar estos programas -Emergencia Habitacional y el CIC- se constituyen cooperativas de trabajo compuestas por 16 integrantes (12 personas como mínimo pueden ser beneficiarias de planes sociales, como por ejemplo, el de Jefes o Jefas de Hogar y 4 pueden ser desocupadas). Todos “son monotributistas sociales, por lo que pagan $ 12 por integrante que van directamente a la obra social. Mientras que el gobierno les asegura la antigüedad y el aporte jubilatorio durante dos años y en ese tiempo cobran un monto, que está determinado en el programa para la construcción de la vivienda y/o del CIC”.
Para Oberlin, la creación de estas cooperativas de trabajo abre la posibilidad de “que se constituyan pequeñas empresas constructoras en cada localidad y que la gente se capacite en los distintos oficios que están relacionados con la construcción, muy demandados en la actualidad”.
Los fondos para estos programas bajan desde el Ministerio de Infraestructura de la Nación a la Dirección Provincial de Vivienda que es la encargada de agilizar y entregar los recursos a los municipios.
“Alternativa laboral”
Un punto clave que se destaca en la creación de estas organizaciones es que “los asociados de las cooperativas pasan a ser los dueños de éstas”. Así, “se genera una cultura laboral distinta”, resaltó Oberlin.
Cuando una persona trabaja en una cooperativa “está gestionando una empresa y hay que saber que las empresas nacen, tienen una vida y pueden morir”.
Desde 2002 hasta ahora, la industria nacional comenzó a consolidarse y a lograr una mayor reactivación y el Estado apoya esta política económica. Por lo tanto, “es importante que las cooperativas como grandes actores del desarrollo recobren este fuerte empuje”, concluyó Oberlin.
2.200 son las cooperativas de trabajo creadas a nivel nacional en 2005.
30.000 son los nuevos puestos de trabajo.
23% es la participación que tuvieron las mutuales en el PBI financiero en la década del 70.
entre el 1,5 y el 2% es la participación que tienen las mutuales en el PBI financiero actual.
En la década del 90,
muchos bancos cooperativos cerraron debido a directivas del Banco Central y el único que se mantuvo en el país fue el Credicoop, como consecuencia de fusiones entre entidades. Ahora, a partir de nuevas normativas del BCRA, se abrió la puerta para la creación de cajas de créditos cooperativas que fueron iniciadoras de estos bancos.
Organizaciones que mueven el 8% del PBI
Las cooperativas y mutuales tienen una participación en el Producto Bruto Interno del 8 %, confirmó el presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), Patricio Griffin, al conversar con El Litoral.
En este sentido, Griffin remarcó que aspira a que ambas formas de organización logren una participación en el total del valor agregado de la economía argentina del 20 %, pero cree que para eso deben reunirse varias condiciones.
El funcionario hizo fuerte hincapié en “los 30 años de destrucción sistemática de la integración social en Argentina”, lo que llevó a un “tsunami social” con más de la mitad de la población sumergida en la pobreza.
El gobierno “ahora tiene la preocupación de reconstruir el país” luego de que durante varios años “compramos espejos de colores. Tenemos que olvidarnos de Miami y París para acordarnos más de nosotros mismos”.
Griffin planteó que “si el ahorro nacional se dirige a la banca multinacional, irá adonde más recursos hay”. En cambio, “si éstos van a la economía solidaria, el impacto será a nivel local y favorecerá el desarrollo regional”.
Por otro lado, se enfatizó en que la salida de la crisis no fue fácil para las mutuales, que no fueron compensadas por la pesificación asimétrica, como sí sucedió con los bancos.
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