SECUELAS PSICOLÓGICAS A TRES AÑOS DE LA CATÁSTROFE
Que un inundado dijera que tenía miedo de volverse a inundar, ¿lo constituía en un fóbico? ¿O había en ese temor una relación de causalidad con datos objetivos de la realidad, con los terraplenes no finalizados y con el desamparo vivido? ¿Cómo se incluye en el proceso terapéutico el texto – quizás el mas repetido- “por qué no nos avisaron”? ¿Son “loquitos” los que reclaman justicia?
¿Cómo se entiende que hoy, a tres años de la catástrofe, un gran sector de la población inundada no pueda hablar del tema, por que llora como el primer día? ¿Son procesos de melancolización propios de la situación vivida? ¿O existe algo en el mundo objetivo, en el mundo real, que dificulta la elaboración del trauma, que inhibe su resolución? En ese sentido, ¿cuál es la relación que existe entre la impunidad – no castigo del victimario – y el dolor que permanece en las víctimas?
En el caso de la catástrofe que produjo la inundación en Santa Fe, si sólo se analiza el dolor por el costo material y vital de lo perdido, sin articularlo con las causas que lo produjeron, llevará necesariamente a la incomprensión de ese sufrimiento. Por que no es lo mismo que algo se pierda, se rompa, se gaste, lo roben o lo arrasen. En todos los casos existe la pérdida, pero la calidad del sentimiento que la acompaña es bien diferente, no solo en su intensidad, sino en el camino que deberá recorrer la necesidad de reparación emocional de la pérdida.
Desde nuestro posicionamiento, la Psicología Social, la atención de las secuelas psicológicas producidas por una catástrofe, no significa sólo atender los síntomas que como efecto genera, sino que consideramos imprescindible incorporar en el análisis la comprensión de las causas que la produjeron.
¿Por qué? Por que el carácter siempre presente de las causas, explícitas o no, conscientes o no, son determinantes en la característica y la intensidad del daño producido. Y por que para las víctimas de la catástrofe, el conocer, articular, comprender las causas, y cómo ellas en particular le operan en su salud mental, les abre la posibilidad de incluir la toma de otras decisiones. Les abre la posibilidad del protagonismo en la búsqueda de reparación en otros campos.
Incluir las causas como parte del texto a ser trabajado, implica tratar de hacer posible una historia a partir de que el orden de las cosas pueda ser distinguido, identificado, articulado. Se trata de sustentar la completud de la memoria por sobre la confusión, el silencio y la mentira.
¿No será que las catástrofes deberían transformar el lugar del terapeuta en el de acompañante, en un proceso de construcción conjunta de la verdad, por la salud mental, que repare el pasado y que libere el futuro?
(*) Directoras de la Primera Escuela de Psicología Social de Santa Fe, Dr. E. Pichón Riviére
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