SECUESTRAN A UN CONOCIDO Y LO ASESINAN ANTES DE PEDIR RESCATE
Mauricio Ponce de León tenía 11 años cuando un tren lo arrolló en Ranchos ¿su pueblo natal¿ y le arrancó las dos piernas. Fue a principios de los 90. Gracias a su voluntad y a una fuerte indemnización por lo ocurrido, “Perico”, como le decían, había logrado reconstruir su vida.
Hasta el sábado pasado todo parecía marchar bien para él. Estaba de novio, con la ayuda de prótesis manejaba con soltura un flamante Peugeot 206 y acababa de comprar en un remate el edificio del Club de Empleados de Chascomús, que pensaba alquilar para vivir de rentas. El lunes iba a cumplir 20 años.
Pero el sábado al mediodía alguien que él conocía desde chico lo llamó y le ofreció un pasacasete para su coche a precio de regalo. Y eso cambió su destino. Mauricio se tentó, fue a la cita y, horas después, apareció acuchillado a un costado de la ex Ruta 2, en un paraje conocido como “La Liberata”, a tres kilómetros del centro de Chascomús y a 900 metros de la laguna.
El caso conmocionó a los vecinos, que no llegaron a reponerse de la noticia del crimen cuando debieron digerir otra novedad sorprendente: por el homicidio de Ponce de León, la Policía detuvo el lunes a cuatro jóvenes de entre 19 y 25 años, conocidos de la víctima (uno de ellos, incluso, amigo). Todos, de clase media.
El fiscal de Dolores a cargo del caso, Roberto Miglio Salmo, cree que los cuatro participaron de un plan que incluía secuestrar a Ponce de León, pedir un rescate de 50.000 dólares a su familia y matarlo, ya que sabían que él los reconocería.
Según una versión, los cuatro principales sospechosos fueron incriminados primero por un testigo de identidad reservada. De acuerdo a esta versión, se trataría de un quinto joven al que le propusieron participar del secuestro pero finalmente “se abrió” y entregó a sus amigos.
A través de este testimonio fue que los investigadores llegaron hasta el primer detenido del caso, un joven de 19 años, hijo del ge rente de una conocida empresa de Chascomús. La Policía sostiene que fue el quien se quebró y contó todo. Este primer detenido había sido quien le ofreció el pasacasete a Ponce de León y lo hizo caer en la trampa.
En un principio, el detenido sostuvo que luego de darle el pasacasete, Ponce de León se fue. Pero finalmente, según las fuentes del caso, terminó por quebrarse y contar que había llevado a la víctima hacia el descampado donde fue asesinado.
De acuerdo a su testimonio, en el paraje “La Liberata” él y Ponce de León se encontraron con los otros tres jóvenes involucrados, uno de ellos hijo del dueño de una estación de servicio. “Creemos que allí Ponce de León se resistió y por eso lo mataron antes de lo previsto”, confiaron a Clarín los investigadores. Una fuente de la Policía Científica bonaerense confió a Clarín que el chico recibió al menos ocho cuchillazos y que en su cuerpo se encontraron señales de defensa.
Ayer trascendió que en la serie de allanamientos, la Policía encontró y secuestró el teléfono celular marca Siemens de Ponce de León, cuya batería había sido encontrada debajo del cuerpo de la víctima. Y también halló el Rolex del joven.
Los investigadores están seguros de que el móvil del secuestro fue el dinero: quedarse con parte de la indemnización que Ponce de León había obtenido por su accidente ferroviario. Esta plata, que según una versión superaba el millón de pesos, la había obtenido tres años después del accidente, pero recién la estaba usando ahora que era mayor de edad.
“Mauricio era un chico normal al que le faltaban las dos piernas. El único varón, con dos hermanas mayores y una menor. Andaba a caballo, en cuatriciclo, había ganado cuatro medallas doradas en los últimos tres torneos bonaerenses”, le dijo a Clarín su tía paterna, Mabel Ponce de León con quien mauricio vivió algunos años en Chascomús.
Ella no quiso dar detalles del caso pero confirmó, al igual que su hermano, que Mauricio había recibido amenazas en los últimos tiempos.
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