SECUESTRARON EN LANÚS AL HIJO DE UN EMPRESARIO DEL CUERO
Lo estaban esperando a apenas tres cuadras y media de su trabajo. Gabriel Gaita, hijo de un empresario de la industria del cuero, salió de la fábrica de su familia, fue a cargar nafta con su camioneta y minutos después lo cruzaron en pleno Valentín Alsina (Lanús). Lo subieron a un auto y se lo llevaron secuestrado. Hasta anoche no lo habían liberado.
Según distintas fuentes extraoficiales, la familia ya recibió un pedido de rescate. Los captores estarían exigiendo una suma elevada, pero no trascendieron detalles. “No queremos hablar porque nos pidieron que nos manejemos en silencio”, dijeron a Clarín allegados a los Gaita.
Gabriel tiene 30 años, está casado y tiene dos hijos. Trabaja en la empresa que fundó su padre, “Curtiduría Américo Gaita S.R.L”, una empresa instalada desde hace años en Lanús que se dedica al tratamiento del cuero y a la venta de zapatos.
Ayer, los dos hermanos de Gabriel intentaban ubicar con desesperación a Américo Gaita. Es que el hombre está de viaje en Italia junto a su mujer y, hasta la media tarde de ayer, no estaba enterado del secuestro.
Fuentes vinculadas al caso indicaron que la captura de Gabriel Gaita se produjo poco después de las 21.30 del miércoles. El joven había salido momentos antes de la fábrica de la familia, ubicada en José Ignacio Rucci 1537, casi en la esquina con Ribera Sur (Riachuelo).
Se trata de un predio grande, que cuenta con cámaras de circuito cerrado en las entradas y varios guardias de seguridad. Este dato da la idea de que los secuestradores tenían estudiado el terreno y eligieron con cuidado el lugar de la captura.
Según los voceros, exactamente a las 21.30 Gabriel entró a una estación de servicio y cargó nafta en su camioneta Chevrolet Meriva. Salió y, en la esquina de Manuel Ocampo y Boquerón, chocó contra un árbol.
Fuentes cercanas al caso creen que un auto —sería un Renault Clio, con tres hombres armados a bordo— cruzó la camioneta y obligó a Gabriel a llevarse el árbol por delante. Esto lo deducen porque el vehículo apareció en el lugar del choque, y un testigo contó que escuchó ruidos de motores frenando y acelerando en forma brusca. De acuerdo a una versión, cerca del lugar se habría encontrado un cargador de ametralladora con 39 proyectiles y otra bala en el suelo, aunque sin rastros de sangre.
Los vecinos de esta parte de Valentín Alsina agregaron que, poco más tarde, un helicóptero de la Bonaerense sobrevoló la zona iluminando las calles con un reflector. Fue como si buscara a Gabriel o a sus captores por allí.
Esto a pesar de que la familia Gaita no hizo ninguna denuncia, ni policial ni judicial. Según trascendidos, recién ayer tuvieron por firme que se trataba de un secuestro, cuando recibieron un llamado donde les exigían como rescate una suma de dinero no especificada por los voceros.
“Sabemos que está pasando algo, les solicitamos a ustedes (por la prensa) reserva, para no entorpecer y poder resolverlo pronto y prudentemente”, dijo ayer Claudio Romero, vocero de la curtiembre Gaita.
El hombre no quiso referirse a una fuerte versión que circuló ayer: que una hermana de Gabriel ya había sido víctima de un secuestro hace un tiempo.
Por ahora, sólo hay un expediente calificado como “robo y privación ilegítima de la libertad”. Un eufemismo para el segundo secuestro extorsivo en curso en la Provincia, dado que el de Nicolás Garnil (17) ya lleva 18 días de negociaciones.
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