SECUESTROS: ACUSAN A LA SIDE DE BORRAR ESCUCHAS TELEFÓNICAS
Arturo Jauretche tiene la mirada dura en el cuadro que preside la oficina de la Procuración de la Corte bonaerense. En esa pequeña habitación, Eduardo de la Cruz afirmó ayer a Clarín que la SIDE interfiere las investigaciones sobre las bandas de secuestradores. También sostuvo que “Kirchner es medio presidente con este problema tan cerca de él”. Se refería, además, a los contactos “comprobados” de personal de la Casa Rosada con responsables de secuestros y advirtió que “todavía opera una organización vinculada con la represión ilegal de los años 70”.
El procurador (jefe de todos los fiscales de la provincia) entregó un informe con llamadas desde la Casa de Gobierno y el Edificio Libertador (sede del Ejército) y adelantó que “no sabemos dónde terminan las conexiones mafiosas”. Las escuchas son desde 1997 hasta 2003. En millones de cruces surgieron 700 vinculadas al Ejército y 2.000 desde Balcarce 50, sede del Estado nacional.
—Si la Procuración tiene una Oficina de Análisis de Comunicaciones Telefónicas, ¿por qué utilizó para este informe un material provisto por la Policía bonaerense?
—El comisario Hugo Matzkin fue el encargado de traerme los datos y le di amplio crédito.
—¿No es sugestivo que la Policía provea una información tan sensible cuando sus propios cuadros están sospechados de integrar bandas de secuestradores?
—No. Vamos a hablar claro. No toda la Policía está investigada. Yo trabajo con ellos en muchísimos casos.
—¿Qué hizo con esa información? ¿Hay una investigación judicial?
—Lo primero que hice fue hablar con el Presidente. En realidad se lo anticipé a un hombre de su confianza. No hice denuncia. Se trata de un análisis. Las denuncias están en las causas.
—Usted dijo que podría haber infiltrados en la Casa Rosada. ¿Cree que Kirchner debe revisar algunos criterios de seguridad personal?.
—En los detalles que hemos aportado y en los que vamos a enviar con el caso (Cristian) Riquelme —hermano del futbolista— queda comprobada la vinculación con los secuestradores. Es mi intención que el Gobierno nacional tome medidas internas. Debe evaluar a la gente que trabaja allí. Hay personal estable, en las diferentes gestiones, que opera con mafias.
—Ustedes exponen el caso Riquelme como el esquema operativo entre las bandas y los que aportan logística, pero los fiscales no tienen un solo imputado…
—Ahí lo que pasó es que la intermediación con el Batallón 602 es una empresa de seguridad. La cuestión es que el juez ordenó allanamientos y no existen los domicilios que figuran en esta sociedad.
—Pero no hay resultados. Clarín publicó un informe donde consta que las principales causas de secuestros están impunes, que quedan presos los perejiles y que la plata de los rescates no aparece…
—Ocurre que hay una operativa muy organizada y la Justicia se ha encontrado con tecnología muy compleja. También revela una escasa vocación de investigar. Falta fuerza en la investigación en los nuestros y en la Federal. La empresa que refería aparece en 13 secuestros y está determinada la conexión con el Batallón 602. No tengo dudas que es una organización que viene de la época de la represión. Aparecen armas pesadas que no pueden salir sino de estos organismos que tienen arsenales. La Policía tiene muy pocos fusiles FAL.
—¿Las sospechas quedan acotadas a miembros de las Fuerzas Armadas?
—Mire, hay casos raros. La SIDE hace escuchas a los teléfonos que le piden los jueces. En el caso Riquelme, cuando el juez federal pidió estas llamadas, la cinta estaba borrada. Entonces pidieron el rígido. Ese pedazo tenía interferencias, no se escuchaba nada. Justo en el tramo más interesante. Esto habla de complicidad con organismos que nos tienen que proveer seguridad.
—¿Es habitual que un funcionario judicial tenga que comunicar sus actos a miembros del Poder Ejecutivo?
—Yo no soy juez. En todo caso dirijo la acusación. Hay que terminar con los compartimentos estancos. La Justicia no puede hacer nada sin apoyo del Gobierno. Así nos va cuando no trabajamos juntos. Terminamos metiendo presos a los perejiles.
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