SEGUIDILLA DE ROBOS EN UNA CASA DE BARRIO CABAL
La secuencia delictiva de la que fue víctima Rubén Armelino comenzó el domingo 12 de febrero. Entrada la noche, desconocidos ingresaron en su casa de calle Chiclana al 6800 y se llevaron un grabador y el televisor.
El domingo siguiente “me volvieron a robar” declaró entonces el hombre, que debió trasladar sus hijos a otra parte porque con sus 42 años, no tiene cómo protegerlos.
En esa oportunidad “se llevaron una garrafa, ventilador, lavarropas, secarropas, sillones, sillas, los colchones de los chicos y el mío, ropa, una cajonera, y un montón de cosas que no tengo cómo recuperar”, se entristeció Armelino, que desde hace tiempo vive con $ 150 de un plan que le da el Estado.
El sábado 25 de febrero, entre las 22.30 y 23, un conocido le avisó que le estaban llevando la cocina. Para todo esto, Armelino ya había abandonado la casa, pues temía represalias por haber hecho dos denuncias en la seccional 10°.
Ya sin sorpresa, y enterado de lo acontecido, alertó a una patrulla del comando, que lo acompañó a constatar el robo, a eso de las dos de la madrugada.
Una hora más tarde se dirigió por tercera vez en el mes a la Comisaría 10°, cuando en la casa todavía quedaban algunos muebles.
El reclamo fue nuevamente desestimado por las autoridades policiales, que no impidieron el alevoso saqueo. Con el correr de las horas, y casi hasta el mediodía, “los vecinos vieron que se llevaron todo lo que quedaba”.
Ahora le dejó la llave a un conocido que es policía. La determinación la tomó pensando en conservar lo poco que le queda, que en este caso son las chapas, aberturas, sanitarios y griferías de la construcción.
No obstante, Armelino dio el número de teléfono de un familiar _4693080_, para aquellos que puedan colaborar, y ayudarlo a recuperarse.
Consultado telefónicamente, el comisario Néstor Acosta, de la Comisaría 10° de policía analizó la situación y reconoció que “es preocupante”.
Si bien aclaró que hace apenas un mes que está en esa dependencia, “en este tiempo han disminuido bastante los hechos, pero es una jurisdicción muy grande”, justificó el comisario Néstor Acosta.
Sobre el caso puntual expresó que “no es muy habitual que ocurran”, aunque “contamos con la colaboración de los vecinos para que denuncien” los hechos de estas características.
Este contenido no está abierto a comentarios

