SEGÚN EL GOBIERNO, NADA IMPIDE QUE HAYA MARINES EN PARAGUAY
El Gobierno admitió ayer que no puede entrometerse en la decisión paraguaya de conceder inmunidad a las tropas estadounidenses que comenzaron una serie de ejercicios en ese país. Así lo aseguró una alta fuente de la Cancillería, consultada por el informe publicado ayer por Clarín sobre este tema.
“No tenemos forma ni norma ni mecanismo que le prohíba a Paraguay este tipo de acuerdos”, expresó la importante fuente de la Cancillería. Es que en los acuerdos del Mercosur no hay estipulado un mecanismo que impida lo que ha hecho el vecino país.
“Es una decisión soberana de la República del Paraguay”, admitió en forma coincidente el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados, Jorge Argüello. Sin embargo, el legislador oficialista se pronunció en contra de lo ocurrido en Paraguay. “No querríamos que avancen este tipo de acuerdos en el marco del Mercosur”, expresó.
Para contrastar la decisión paraguaya, tanto Argüello como en la Cancillería destacaron la “firme” posición argentina en contra de conceder “inmunidad penal absoluta” —tal el término descripto por la fuente de la Cancillería— a las tropas estadounidenses que lleguen a la Argentina a hacer ejercicios militares conjuntos.
“La Corte Penal Internacional y la Justicia universal son una prioridad de la política exterior del presidente Néstor Kirchner. Por eso no compartimos la decisión del gobierno paraguayo, más allá de que se trate de una decisión soberana”, explicó con mayor énfasis Argüello.
El titular de la Comisión de Relaciones Exteriores en Diputados —que hoy acompañará a Kirchner en su viaje a Nueva York para asistir a la Asamblea General de la ONU— recordó las recientes conclusiones de un seminario realizado en el país con especialistas internacionales que cuestionan la postura estadounidense de no adherir a la Corte Penal Internacional por la falta de inmunidad penal para sus tropas.
Desde la oposición, el vicepresidente de la comisión de Diputados, el radical Federico Storani, si bien admitió que “jurídicamente” no se puede hacer nada contra la decisión paraguaya, sí reclamó del Gobierno que “recomiende” en el marco del Mercosur “no introducir elementos externos armados a la región”.
Por lo bajo, en Gobierno admiten que la presencia estadounidense en Paraguay pueda tener influencia regional, en virtud de la precaria situación de la democracia boliviana —donde Estados Unidos ve con malos ojos a la oposición del líder cocalero Evo Morales, a quien vinculan con el archienemigo Hugo Chávez, el presidente venezolano— y de las próximas elecciones en Brasil.
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