SEGÚN EL PAPA, ESPAÑA PROMUEVE EL “DESPRECIO” HACIA LO RELIGIOSO
El Papa atacó ayer abiertamente, aunque sin hacer nombres, a la política del presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, con acusaciones de promover “un desprecio hacia lo religioso” y de “ceder a la tentación” de silenciar la fe católica, promoviendo “una mentalidad inspirada en el laicismo” que se va difundiendo como ideología en el ámbito social.
Juan Pablo II aprovechó la visita del primer grupo de obispos españoles en visita “ad limina”, que los cinco mil episcopales de todo el mundo realizan cada cinco años al Vaticano para informar al pontífice de la situación en sus respectivas diócesis. El grupo, presidido por el arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio Rouco Varela, escuchó el discurso en castellano del Papa, quien llevó al rojo vivo las polémicas que enfrentan a la Iglesia de España con el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero.
Juan Pablo II dejó bien claro que la Santa Sede comparte y respalda la línea dura. La Iglesia se siente en España acosada por el plan de reformas en favor de una sociedad y Estado laicos, como informó Clarín desde Madrid.
Los planes del gobierno promueven la autorización para las uniones homosexuales y de las parejas no casadas, una liberación del divorcio, las investigaciones científicas de las células madres y restricciones en la enseñanza religiosa en escuelas públicas.
“España es un país de profunda raigambre cristiana”, dijo el Papa, que recordó el “patrimonio de santidad” de los españoles, que tienen tantos beatos y santos. “En el ámbito social se va también difundiendo una mentalidad inspirada en el laicismo, ideología que lleva gradualmente, de forma más o menos consciente, a la restricción de la libertad religiosa hasta promover un desprecio de lo religioso, relegando la fe a la esfera de lo privado y oponiéndose a su expresión pública”, agregó.
Juan Pablo II afirmó que “esto no forma parte de la tradición española más noble, pues la impronta que la fe católica ha dejado en la vida y la cultura de los españoles es muy profunda para que se ceda a la tentación de silenciarla”.
Las críticas subieron de tono, hasta apuntar directamente al cercenamiento “de la libertad religiosa”, que no puede realizarse “sin privar al hombre de algo fundamental”.
Pocas veces el Papa polaco ha lanzado un ataque tan abierto a un gobierno laico. “En el contexto social actual están creciendo las nuevas generaciones de españoles, influenciadas por el indeferentismo religioso, la ignorancia de la tradición cristiana con su rico patrimonio espiritual, y expuestas a la tentación de un permisivismo moral”, señaló.
En respuesta al discurso, el ministro español de Justicia Juan Fernando Aguilar, señaló que la Iglesia y el Gobierno son “dos esferas completamente distintas en cualquier sociedad democrática”
y dijo que el gobierno “escucha con respeto los posicionamientos de la Iglesia y el Papa”, pero no tiene por qué comentar” las declaraciones.
En su discurso el Papa no hizo ninguna referencia al serio incidente planteado a raíz de la apertura de la Iglesia española respecto al uso del preservativo como “mal menor” en la lucha contra el sida. Unas declaraciones del vocero de la conferencia episcopal, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, fue considerada la semana pasada una aceptación del uso de los condones. Los progresistas de medio mundo celebraron esta nueva posición y los conservadores, que tienen en el Papa y los cardenales que dominan el Vaticano a sus campones de la tradición católica, se mostraron estupefactos.
El Vaticano se negó a comentar las declaraciones de monseñor Martínez Camino, mientras se recordaba que en 1996 la Conferencia Episcopal de Francia había sostenido también una posición de apertura respecto al preservativo como “mal menor” para lu gar contra la infección por trasmisión sexual del virus VIH.
Pero como le ocurrió a los franceses, también los españoles si pensaban una apertura tuvieron que dar marcha atrás. La reacción de la Santa Sede fue como siempre muy rígida respecto a la inmoralidad intrínseca del preservativo. El Papa en persona reafirmó que contra las enfermedades de transmisión sexual se lucha con las armas de la abstinencia y la fidelidad conyugal.
El Papa reiteró ayer el derecho de los católicos a que sus hijos reciban enseñanza religiosa en las escuelas públicas con el apoyo del Estado. “La juventud —dijo— tiene derecho, desde el inicio de su proceso formativo, a ser educada en la fe. La educación integral de los más jóvenes no puede prescindir de la enseñanza religiosa también en la escuela”.
Los conceptos del Papa cayeron como una bomba en España, que reflejó la prensa en las ediciones on line en Internet. “El Papa denuncia que la política de Zapatero promueve el desprecio hacia lo religioso”, tituló El Mundo A su vez, La Vanguardia de Barcelona destacó que “el Papa lanza duras críticas a la política social del gobierno”.
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