SEGÚN LA NUEVA TITULAR DE AMMAR "EL COMANDO SIGUE COIMEANDO A LAS CHICAS"
El domingo pasado se cumplieron 14 meses del asesinato de Sandra Cabrera, dirigente de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (Ammar), y por eso ayer sus compañeras reclamaron frente a Tribunales el esclarecimiento del caso. La nueva secretaria general, Claudia Lucero, no sólo se refirió a la hasta ahora infructuosa búsqueda de justicia sino también a la cruda realidad del sector: dijo que “el Comando Radioeléctrico sigue coimeando a las chicas”, que en Rosario aumentó la prostitución –por el auge turístico y la desaparición de la sección Moralidad Pública– y, lo que más le preocupa, también creció la oferta sexual de menores de edad.
Unas pocas meretrices, acompañadas por la escritora Alma Maritano, quien se solidarizó de cuerpo presente con la demanda de justicia por el crimen de Cabrera, se manifestaron ayer al mediodía frente al tribunal provincial. El 27 de enero pasado, cuando se cumplió un año del homicidio, prometieron visitar la cuadra cada mes y lo están haciendo, mientras estudian reducir la frecuencia de las marchas hasta hacerlas semanales.
Lucero, al frente de Ammar Rosario, fue contundente en su diagnóstico sobre la causa judicial, en manos del magistrado Alfredo Ivaldi Artacho. También acerca de la situación de las trabajadoras que representa, a poco de que se echara a rodar el debate sobre la municipalización del control de la prostitución.
—¿Por qué este nuevo reclamo?
—Parece que la justicia no existe para las trabajadoras sexuales y eso nos indigna. Estamos convencidas de que Diego Parvluzcyk (el único imputado, policía federal de la brigada de Drogas Peligrosas) tiene relación con el crimen. No queremos que la Cámara de Apelaciones le dé el sobreseimiento, pedido por la defensa, porque él es culpable.
—¿Cuál es la situación del trabajo sexual hoy en la ciudad?
—Está creciendo la prostitución infantil, ya lo hemos dicho. En la zona de la Terminal de Ómnibus hay muchas menores trabajando, de 15 y 16 años. Todas pibitas que se ven fácilmente, no están escondidas. Esto nos preocupa, porque es una pena ver a una criatura haciendo eso. Ni mis compañeras ni yo hemos empezado a esa edad a prostituirnos. Las chicas (por las meretrices adultas) les dicen que son muy jóvenes, que no deben estar en la calle, menos a esa hora y haciendo eso. Pero les entra por un oído y les sale por el otro, al otro día las volvés a ver.
—¿Esto se da sólo en la Terminal?
—No, es generalizado. Yo estuve recorriendo otras zonas y también encontré jovencitas en esquinas del sur y del centro. Hay gente que por ahí no se da cuenta de que son menores, pero uno sabe.
—¿Cuántas afiliadas tiene Ammar?
—Son 115 pero calculamos que más de 400 mujeres se dedican a esta actividad. Después de la muerte de Sandra se disolvió la sección Moralidad Pública de la Unidad Regional II y eso hizo que hubiera más chicas trabajando. Además, como Rosario se está volviendo un lugar turístico hay más trabajo.
—¿Cuál es la relación con la policía?
—El Comando Radioeléctrico dejó de llevar a las chicas pero las sigue coimeando. Les cobran para no llevarlas presas. Ese siempre fue el motivo de ellos, te decían «vas presa o pagás». Hay chicas que todavía no están sindicalizadas y prefieren pagar para no ir presas. Sé que hay chicas que pagan 10 pesos por semana o a veces les dan (a los policías) para el café. Son cifras pequeñas, pero para nosotras representa mucho dinero.
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