SEGÚN LAVAGNA, EL PRINCIPAL DESAFÍO EN 2006 SERÁ CONTENER LA INFLACIÓN
El Gobierno tiene una fuerte preocupación por la marcha de la inflación y fijó como principal objetivo de la política económica de los próximos meses “la preservación de la estabilidad de los precios en la Argentina”. Para eso el ministro Roberto Lavagna está dispuesto a oponerse a los reajustes de salarios “porque aumentan los costos”. Y promete acentuar la actual estrategia monetaria y fiscal restrictiva para contener la inflación.
Así surge del proyecto de Presupuesto 2006, a cuyo texto completo tuvo acceso exclusivo Clarín. Mañana —o a más tardar el miércoles— el ministro de Economía lo presentará y explicará ante el Congreso.
En ese mensaje el ministro establece los parámetros políticos de las decisiones económicas que incluye el Presupuesto. Ahí dice textualmente: “El principal desafío de la política económica del año 2006 es la preservación de la estabilidad de precios.”
También defiende el dólar alto y admite que “la pobreza y la indigencia son aún inaceptables”.
Lavagna recalca que el “elemento central del programa económico en curso es asegurar un tipo de cambio que mantenga la competitividad de la Argenti na”. Y admite que aún “las tasas de pobreza e indigencia son muy elevadas e inaceptables” y por eso establece como tercer objetivo mejorar la situación social.
El texto de Presupuesto está contenido en 262 carillas. Tiene numerosos cuadros estadísticos y 40 anexos. Lavagna preparó un power point con los principales datos que utilizará en su disertación en el Congreso. Incluye un resumen de la recuperación económica en 41 diapositivas.
El texto del Presupuesto confirma los parámetros macroeconómicos que anticipó Clarín hace una semana: “En 2006 se prevé un crecimiento del 4%, con una inflación minorista de 8,6% (punta a punta) y un tipo de cambio promedio de 2,97 pesos.”
Pero el punto central del mensaje es la preocupación oficial por el recalentamiento de los precios. No sólo pone al tope de las prioridades el combate a la inflación sino que menciona la cuestión una docena de veces. De lejos, es el tema en el cual más insiste Lavagna. Incluso sostiene que la inflación promedio del año proximo será del 9,1%. Este dato ratifica que la Argentina será uno de los países del mundo con mayor inflación.
Y justifica el temor inflacionario de esta manera: “Aun cuando no hay riesgos de una espiral inflacionaria, el problema de expectativas de inflación más elevadas y de una cierta inercia en las tasas de inflación es que su eventual reducción podría ser mucho más costosa en términos de actividad y empleo futuro”. Afirma que la inflación actual “tiene que ver con un aumento en los costos” y sostiene que es fruto de “la recomposición de los precios de los bienes y servicios no transables y de los márgenes del comercio minorista”. También acusa directamente al “alza puntual de productos, principalmente la carne y lácteos”.
Igual el ministro advierte que “aún restan algunos ajustes de precios relativos” y anuncia que para combatir la inflación se opondrá a indexaciones de salarios y llevará adelante una política “firme antiinflacionaria con instrumentos fiscales, monetarios y de políticas de ingresos”. Además, ratifica su oposición a la recomposición automática de los sueldos: “El Gobierno no considera razonable la estrategia de indexación generalizada de salarios.”
Y argumenta: “Como lo muestran episodios pasados de la propia historia económica de la Argentina, se corre el riesgo de que los empresarios trasladen a precios esos aumentos, lo que podría desembocar en la aceleración de la tasa de inflación.” En otra parte sostiene que “los aumentos salariales deben estar en línea con las mejoras en la productividad y la evolución de la rentabilidad de cada sector”.
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