SEGUNDO ANIVERSARIO DE LOS ASESINATOS DE KOSTEKI Y SANTILLAN; MANTIENEN CORTADO EL PUENTE PUEYRREDÓN
El segundo aniversario de los asesinatos de dos piqueteros mantiene alto el nivel de la protesta. En medio de la tensión del Gobierno con los sectores más duros que dominó toda la semana, ayer hubo un escrache a una sede de la SIDE y un corte en el Puente Pueyrredón que seguirá hoy. Al mediodía, también habrá una marcha hacia la Plaza de Mayo.
A diferencia de los hechos anteriores, todas las actividades piqueteras de ayer y hoy son sólo para recordar a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki y para reclamar el avance de la investigación de la represión del 26 de junio de 2002, que terminó con sus muertes a manos de efectivos de la Policía bonaerense.
Ayer al mediodía, un sector del MTD Aníbal Verón —la agrupación a la que pertenecían los dos jóvenes— cortó el Puente Pueyrredón y permanecerá allí hasta hoy a las 12. Pese a que este grupo se había acercado al Gobierno de la mano de Hebe de Bonafini, ayer se comenzaron a escuchar en el puente algunas críticas al presidente Néstor Kirchner por no haber avanzado en la creación de una comisión investigadora de los asesinatos, tal como se había comprometido.
La mayoría de las agrupaciones consideradas duras —como el Polo Obrero y el MIJD de Raúl Castells— se sumarán a ellos hoy para realizar un acto sobre el puente a las 12.05 —la hora exacta de los asesinatos— y para marchar después a la Plaza de Mayo.
Una vez que ellos dejen el Puente, llegarán los grupos más cercanos a la Casa Rosada para realizar su propio acto. No estará Luis D’Elía pero sí el resto de los sectores que recibieron el lunes un fuerte respaldo del Gobierno, al reunirse en Parque Norte.
Luego de una semana agitada, la estrategia a seguir con los piqueteros parece haber originado un debate en el interior del Gobierno. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, opinó ayer que “quizás es momento de usar más activamente las leyes”.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, respondió con el argumento que suele repetir el propio Kirchner: que aplicar la ley hoy “significaría reprimir”. Y agregó que los inversores prefieren un país “donde se pueda protestar a un país donde el que protesta lo pague con la vida”.
La polémica confirmó la preocupación que existe en el oficialismo por la tensión con los piqueteros y, en especial, por las acciones contra empresas privadas como los ataques a Repsol-YPF, la toma de locales de McDonald’s o la liberación de los peajes en las autopistas.
El escrache de ayer no tuvo como blanco una empresa privada sino la dependencia de la SIDE de Billinghurst y Las Heras. Unos 1.500 integrantes de otro sector del MTD Aníbal Verón —más crítico con el Gobierno— llegaron hasta allí para arrojar pintura roja en el frente y reclamar el castigo de los responsables políticos de la represión.
Más de cien policías —la mitad de la Guardia de Infantería con escudos y cascos— custodiaron las dos puertas de esa sede. No hubo incidentes y los manifestantes ni siquiera tocaron las vallas colocadas para proteger el edificio. Es más, los encargados de la seguridad hicieron un cordón para que el resto de los militantes no pudiera acercarse.
Los cantos apuntaron al ex presidente Eduardo Duhalde, al ex jefe de la SIDE Carlos Soria, a quien fue su segundo, Oscar Rodríguez, y a la Policía bonaerense. “El Gobierno ordena, la SIDE organiza, la Policía dispara”, pintaron en las paredes.
Sucede que, según consta en la causa, la misma tarde de los asesinatos se realizaron tres llamadas desde un teléfono de la SIDE al celular del ex comisario Alfredo Fanchiotti, detenido por el doble homicidio.
Como lo había hecho un día antes el padre de Darío Santillán en la Cámara de Diputados, acusaron al gobierno de Kirchner de mantener “una actitud cómplice” con los responsables políticos de los crímenes.
Después del escrache, se fueron al Puente Pueyrredón para sumarse a la vigilia de los actos de hoy en los que, más allá de las diferencias, todos recordarán a los dos jóvenes asesinados.
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