SEIS DE CADA DIEZ ESPAÑOLES CREEN QUE YA HAY DEMASIADOS INMIGRANTES
Los reiterados y multitudinarios asaltos a las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla registrados el pasado mes de octubre han pasado factura a la inmigración ante la opinión pública. Según el barómetro de noviembre, hecho público ayer por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), casi un 60% de los españoles considera que los inmigrantes que residen en el país ya son demasiados, frente a un 33% que cree que son “bastantes, pero no demasiados”. Únicamente un pírrico 3,5% de los encuestados respondió que son pocos.
Las impactantes imágenes de cientos de subsaharianos asaltando las vallas metálicas del perímetro fronterizo de Melilla que dieron la vuelta a Europa han provocado que la inmigración se coloque por vez primera como el segundo problema al que los españoles otorgan mayor gravedad (40%), sólo superado por el paro (54%) y por delante incluso del terrorismo (25%). El porcentaje de entrevistados que mencionaron la inmigración entre los principales problemas del país prácticamente se dobló con respecto a lo que solía ser habitual en anteriores barómetros, donde figuraba normalmente como cuarto o quinto motivo de preocupación.
Cabe preguntarse, al margen de la situación extrema vivida en las fronteras de las ciudades autónomas, de dónde nace la sensación de que los extranjeros son demasiados, compartida por una mayoría de la población. Las respuestas ofrecidas por el CIS nos muestran que los españoles sobreevalúan la presencia real de inmigrantes en el territorio nacional. De las respuestas de los entrevistados se concluye que la creencia generalizada es que los extranjeros suponen ya más de un 20% de la población. Es decir, más del doble de las cifras que arrojan los recuentos realizados por el INE a través de los padrones municipales y que la sitúa en el 9%.
Quizá ese error de cálculo tan común nazca de que una mayoría (65%) dice haber tenido en alguna ocasión trato con inmigrantes. Principalmente por motivos de índole laboral (61%), pero también por amistad (55%) o por cuestión de vecindad (47%).
Que se piense que son demasiados no significa que los españoles no sean solidarios para con los extranjeros que residen en España. Así, un 73% considera que deben tener derecho a traerse a sus familias, un 92%, al acceso a la educación pública y un 81%, a practicar su religión. Incluso un 60% considera que deberían tener derecho a votar en las elecciones municipales y un 53%, en las generales; un derecho que actualmente sólo asiste a los nacionales de otros países de la Unión Europea y nada más que en los comicios locales.
El CIS no olvida la habitual pregunta: ¿Hasta qué punto le importaría que un inmigrante de otra raza o grupo étnico se casara con un familiar cercano? En una escala de respuestas del 0 al 10, en la que el 0 significa “no le importaría en absoluto”, la respuesta media fue de un 3,07. Aunque la contestación ofrece una puntuación relativamente baja, el recelo de los españoles hacia el extranjero se observa cuando se compara con la misma pregunta para inmigrantes de la misma raza, en la que la media es de 2,17.
El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas vuelve a poner de relieve que la mayoría los españoles siente un especial rechazo hacia los gitanos, aunque éstos tengan nacionalidad española y estén plenamente arraigados. Así, un 10% de los interrogados dijo que le importaría mucho o bastante que sus hijos acudieran a clase con los hijos de los inmigrantes, porcentaje que se elevó hasta un 25% en el caso de niños gitanos.
El grado de malestar que origina la convivencia con familias de esta etnia es sólo comparable con mantener vecindad con ex presidiarios. Un porcentaje similar de españoles, alrededor de un 40%, admite que le molestaría mucho o bastante tener como vecinos tanto a personas que hayan pasado por la cárcel como a miembros de una familia gitana.
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