SEIS NENAS CONTARON CÓMO SU MAESTRA ABUSABA DE ELLAS
La cámara de video se encendió. Entonces, las nenas (de entre 6 y 7 años), le contaron a una psicóloga que en el Jardín de Infantes las obligaban a desnudarse, que la maestra las tocaba y que dos hombres las sometían a hacer algo que, después se supo, era sexo oral.
Los testimonios eran escuchados en vivo por los jueces del tribunal, que estaban en una sala contigua del mismo edificio. Y provocaron que una maestra —juzgada hasta ese momento por presunto abuso sexual—, ahora esté imputada del delito de corrupción doblemente agravada, una figura penal más grave, que contempla una pena de entre 10 y 15 años de cárcel.
“Ni antes ni durante el juicio hemos querido montar un show mediático, pero eso no nos impide pensar que estamos tratando con casos que presentan detalles escalofriantes”, dijo ayer a Clarín el abogado Andrés Barbieri, que representa a la familia de las chicas presuntamente abusadas.
Los hechos investigados habrían ocurrido entre 2001 y 2002, en el jardín de infantes del Instituto Divino Rostro, en Almafuerte al 1600, en el residencial barrio Primera Junta de Mar del Plata.
Allí, según la denuncia de los papás de seis nenas —que en ese momento tenían entre 4 y 5 años— la maestra Ana Ema Pandolfi, de 46 años, las sometió a reiterados abusos. La docente trabaja desde hace más de 20 años en ese colegio. Es soltera, no tiene hijos y vive en la ciudad de Mar del Plata con un hermano.
Concretamente, cinco de las nenas dijeron que “las tocaban y las desnudaban” en el baño. Otra reveló que los actos también ocurrían en otras partes del jardín y que, a veces, también participaban dos hombres.
En el relato que los jueces Daniel Adler, Eduardo Alemano y Hugo Trogu escuchaban en la misma sala que la acusada, las chicas se refirieron —quizá sin saberlo— a posibles códigos que mantenían los presuntos autores de los abusos.
Entre ellos, las víctimas mencionaron sitios como “la cuevita” y llamaron “doctores” a los hombres que les presentaba la maestra, ya que vestían de blanco y simulaban actuar para revisarlas como en un consultorio.
“A las nenas las obligaban a darse besos en la boca, a sacarse la ropa y a tocarse. Es decir, a todo tipo de humillación”, explicó a Clarín una fuente cercana a la fiscal María de los Angeles Lorenzo quien, desde el lunes pasado (cuando se inició el juicio), se negó a hablar de la causa.
El hermetismo de la fiscal, de todos modos, no impidió conocer en qué puntos basó sus argumentos para pedir el cambio de carátula. Para imputarle a Pandolfi el delito de corrupción de menores, Lorenzo tuvo en cuenta tres aspectos: las distintas prácticas aberrantes, que los hechos no sólo se produjeron en el baño y la presencia adicional de los dos hombres, que hasta ahora era desconocida.
Es un misterio quiénes serían esas personas y cómo ingresaban al colegio, en caso de resultar comprobables los relatos de las chicas. En la escuela no hicieron comentarios.
“En estos seis casos no hay ningún tipo de fabulación. Al contrario: preferimos callar algunos detalles porque son muy perversos”, afirmó el abogado Barbieri, que representa a las nenas abusadas junto a la abogada Alicia Ramos Fondeville. Esta profesional —ahora dedicada a la actividad privada— fue la jueza que presidió el tribunal que condenó al ex campeón mundial de boxeo Carlos Monzón por la muerte de Alicia Muñiz.
De acuerdo con el relato de una de las nenas, varios abusos se cometieron en una habitación con poca luz, que tenía cortinas amarillas. “Los doctores estaban vestidos de blanco y los tres tenían algo para escuchar el corazón. Ana les decía ‘vení doctor’ y uno me dio muchos besos en la boca”, detalló una nena a la psicóloga.
Ante el brusco giro que tomó el juicio, Eduardo Berchot (abogado de la acusada), pidió al tribunal postergar la próxima audiencia del juicio hasta mañana, para preparar la defensa de su clienta. Hasta ahora, la maestra se mantuvo en completo silencio.
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