SEIS NIÑOS MURIERON CALCINADOS EN CONCORDIA
El foco ígneo se habría desatado cuando un candil tomó contacto con material inflamable e incendió rápidamente la vivienda de chapa y madera.
Las seis se encontraban durmiendo y cuando despertaron por el fuego no lograron destrabar la puerta ni las ventanas, mientras los padres de cinco de los chicos, que viven en una pequeña vivienda lindera, intentaban vanamente ayudarlos, en medio de los gritos de desesperación de las víctimas.
En vano Natalio Luna, de 52 años, su esposa, Victoria Ferreyra, de 46, y algunos vecinos intentaron derribar la puerta tras la cual escuchaban las desgarradoras súplicas de los hijos de la mujer, dijeron testigos.
Hasta esta mañana la Policía había identificado a las víctimas como Gabriela, de 14 años; Yanina, de 10; José, de 8; un varón de 9; y Paola, de 18, todos ellos hermanos, además de un bebé de poco menos de un año, hijo de esta última.
El jefe de la Policía provincial, Ernesto Geuna, informó que “los menores y una joven madre se encontraban dentro de la precaria vivienda, y aparentemente, por efecto de un candil se inició el incendio que rápidamente devoró la casa”.
Aclaró que “los padres estaban en otra casilla aledaña y pese al esfuerzo no pudieron ingresar porque la casa afectada estaba cerrada con candado”.
Las víctimas, sorprendidas en pleno sueño, apenas si pudieron reaccionar corriendo hacia la esquina de la habitación -de unos diez metros de largo por tres de ancho- que no había sido tomada aún por las llamas.
Allí se agolparon frente a la puerta, cerrada por dentro con un candado, que no lograron abrir porque no hallaron la llave.
Entonces, quedaron atrapados en el interior del inmueble de madera y cartón, con techo de chapa, pidiendo a gritos auxilio.
Los gritos fueron los que despertaron a la madre de los chicos y el padrastro, quienes viven en otra casa a solo cuatro metros de la que se incendió, pero el fuego ya había tomado la mitad de la precaria construcción.
La vivienda donde se produjo la tragedia está ubicada a unos quinientos metros de la ruta 015, entre la ruta nacional 14 y avenida Monseñor Rösch en esa ciudad del noreste entrerriano.
Algunos testigos dijeron a medios locales que, impedidos de utilizar las ventanas como vía de escape, debido a que se encontraban selladas por mallas de metal, las víctimas se agolparon indefensas en la puerta, esperando que desde afuera les llegara ayuda.
Pero algunos testigos dijeron que poco a poco, los gritos fueron apagándose, a medida que las llamas consumían el inmueble y los techos caían sobre los niños.
Poco después arribaron al lugar dotaciones del Cuerpo de Bomberos Zapadores de la Policía de Entre Ríos y del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Concordia, además de personal de la comisaría quinta y de la Jefatura Departamental de Policía.
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