SELLAN LA RECONCILIACIÓN ENTRE IRAN E IRAK
La visita oficial a Teherán del chiíta Al Jafari es la primera que realiza un jefe de gobierno iraquí tras la guerra entre ambos países (1980-1988), que dejó un millón de muertos bajo el régimen del sunnita Hussein.
Al Jafari se entrevistó con el presidente iraní, Mohamed Jatami, y, en referencia a esa guerra, calificó al encuentro como “un hito en las relaciones entre ambos países, que nos permitirá cicatrizar heridas y reparar los daños causados por Saddam Hussein”.
Jatami, que dejará el cargo el próximo 3 de agosto, cuando le suceda en la presidencia iraní Mahmud Ahmadineyad, manifestó que “la estrategia de Irán es apoyar a un Irak libre, independiente y desarrollado”, en referencia velada a la presencia de las tropas extranjeras en Irak, cuya salida es reclamada insistentemente por Teherán.
Además, aseguró que su país “hará todo lo posible para ayudar al restablecimiento de la seguridad en Irak, lo mismo que en su reconstrucción”, informó la agencia italiana ANSA.
Por su parte, el premier iraquí aseguró que su país es consciente del mal que hizo el antiguo régimen de Hussein a los pueblos de Medio Oriente, y dijo que “la seguridad y la estabilidad de Irak beneficiarán a todos los países de la región”.
La delegación que acompaña a Al Jafari cuenta con diez ministros que mantuvieron desde el sábado último una intensa agenda de contactos con sus homólogos iraníes, con los que firmaron acuerdos de colaboración.
Entre ellos se destaca el firmado hoy para construir un oleoducto que transporte crudo iraquí desde los yacimientos del sur del país hasta el puerto iraní de Abadan, como informó el ministro de Petróleo de Irán, Bijan Namdar Zanganeh, tras reunirse con su colega de Irak, Ibrahim Bahr al Ulum.
También firmaron acuerdos en materia de seguridad -cuyo contenido no trascendió- y de transportes, como el proyecto iraní para construir un aeropuerto en la ciudad iraquí de Nayaf y planes para restaurar la línea ferroviaria entre ambos países.
Además, acordaron facilitar el tránsito en las fronteras, lo que ayudará al constante flujo de peregrinos iraníes hacia alguno de los numerosos santuarios chiítas de Irak.
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