SEÑAL DE ACERCAMIENTO DE URUGUAY POR LAS PAPELERAS
El canciller Rafael Bielsa y su par uruguayo Reinaldo Gargano acordaron hoy que se reúna “a la brevedad” el grupo de trabajo que deberá analizar el impacto ambiental para la instalación de dos papeleras sobre la margen izquierda del Río Uruguay, aunque se mantienen las diferencias entre ambos gobiernos por las supuestas consecuencias ecológicas para la región.
Bielsa y Gargano “acordaron que el grupo de trabajo establecido por los presidentes sobre el seguimiento y análisis del impacto ambiental se reunirá a la brevedad y emitirá su primer pronunciamiento dentro del plazo establecido de 180 días”, según expresaron en un breve comunicado de prensa difundido este mediodía.
El acuerdo hace referencia a la comisión mixta integrada por investigadores ambientales de ambos países cuyas dos primeras reuniones fueron “suspendidas unilateralmente” por Uruguay, según insistió en las últimas horas el canciller Bielsa, y que deberían determinar el impacto ambiental que la instalación de las plantas podrían producir en ambas márgenes del río.
Durante el encuentro de poco más de una hora que mantuvieron este mediodía en un salón de primer subsuelo de Hotel Sheraton de Pilar, los funcionarios mantuvieron las posturas respecto a la conveniencia de la instalación de dos plantas papeleras y a pesar de que se trató de una charla “cuidadosa y amistosa”, lejos estuvo de un entendimiento pleno, señalaron las fuentes consultadas.
Los gestos adustos de los funcionarios que participaron de la reunión y la permanente remisión a la letra del escueto comunicado, permitían presuponer antes del comunicado -leído en la sala de prensa por el jefe de Gabinete de Cancillería, Aníbal Gutiérrez- que no se pudo avanzar en el esfuerzo por limar las diferencias ya públicas.
Los funcionarios mantuvieron un encuentro de poco más de una hora en un salón del primer subsuelo del Hotel Sheraton Pilar, en el marco del encuentro de cancilleres de los 19 países integrantes del Grupo Río.
Junto a Bielsa se encontraba el embajador en Uruguay Hernán Patiño Meyer; el jefe de Gabinete de la Cancillería, Aníbal Gutiérrez; y el secretario de Recursos Naturales de la Cancillería, Raúl Oyuela; mientras que acompañaron a Gargano el embajador en la Argentina, Francisco Bustillo y el director de Asuntos Políticos de la Cancillería, Bruno Faraone.
El canciller uruguayo, en breves declaraciones que formuló a la prensa tras la foto oficial dijo que el fin de la polémica “lo va a decidir el Banco Mundial”, a pesar de que admitió que entre las posturas de ambos países “existe un 99 por ciento de acuerdo y un uno por ciento de desacuerdo”.
“El diferendo se va a resolver allí” insistió Gargano al referirse al organismo de crédito que aportará el 8 por ciento de la financiación de las obras para la instalación de las papeleras en territorio uruguayo, y que a su vez determinará la apertura crediticia de otras entidades financieras.
En tono menos conciliador, ayer Gargano aseguró haber viajado a la Argentina con la intención de “dialogar”, aunque también habló de recuperar “su” río, en alusión al río Uruguay, sobre cuyas costas se instalarían las dos plantas de celulosa que provocaron el diferendo.
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