SEÑAL DE KIRCHNER A EE.UU.: "YA NO TENEMOS RELACIONES CARNALES"
En una réplica dura y directa a la información de que los Estados Unidos estudia aplicar represalias comerciales a la Argentina por no acompañar sus posturas de libre comercio, el presidente Néstor Kirchner afirmó ayer en la Casa Rosada que “este país ya no tiene más relaciones carnales con nadie” porque “es independiente” y “sabe lo que tiene que hacer”.
El Presidente aludió a la frase que popularizó en la década del ’90 el canciller del gobierno menemista, Guido Di Tella, quien calificó el vínculo con EE.-UU. como “relaciones carnales”.
La Argentina ya sabe lo que son las relaciones carnales, ya sabe lo que fue ser un país dependiente, cuál es el hambre, la caída de la industria, la caída de nuestra producción, de las exportaciones, qué nos significó subordinarnos a políticas a las que no teníamos que subordinarnos. Así que la Argentina toma sus propias decisiones, que quede absolutamente claro”, dijo Kirchner.
Como informó Clarín en su edición de ayer, el gobierno de George W. Bush estudia “limitar, suspender o retirar” las ventajas comerciales que otorga a la Argentina en el marco del llamado Sistema General de Preferencias (SGP). La medida afectaría al 15% del comercio que el país mantiene con EE.UU., por un monto de unos 616 millones de dólares, por la exportación de productos como cuero, aluminio y textiles, entre otros.
Kirchner aprovechó un acto para la firma de contratos para realizar obras viales en Cañuelas y otros ocho municipios bonaerenses y respondió a la iniciativa en estudio que además de la Argentina, afectaría a otros 12 países, entre ellos los otros “grandes” del Mercosur: Brasil y Venezuela.
Aunque funcionarios de EE.UU. negaron que se tratara de una medida punitiva, las eventuales medidas aparecen como consecuencia de los desacuerdos expresados en la actual ronda de negociaciones en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y respecto del ALCA que propugna EE.UU.. Kirchner no pasó por alto este dato y comparó las sanciones con “viejas teorías del Imperio Romano”.
Pero además, aludió a la política de desendeudamiento, al recordar que la Argentina pagó el 3 de agosto pasado 2.360 millones de dólares de deuda y destacó que, ante los vencimientos, el país “cumplió en fecha, en término, en forma y sin resignar un solo peso de las reservas”.
El párrafo no fue casual. Aun en momentos en que renegociaba su deuda con los bonistas privados, la Argentina no dejó de cumplir nunca sus compromisos con el FMI y los organismos internacionales de crédito. En la cuidadosa relación que Kirchner siempre mantuvo con el gobierno de George Bush, suele haber también gestos políticos de diferenciación del argentino respecto de los líderes de la región que más preocupan a Washington.
Pero el tema comercial ha generado las mayores rispideces, como se vio en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata en noviembre, cuando la Argentina cerró filas con sus socios del Mercosur para que EE.UU. no avanzara con sus posiciones pro ALCA en la declaración final.
La dureza de Kirchner, ayer, contrastó sin embargo con declaraciones del embajador en Washington, José Octavio Bordón, quien aseguró que el retiro de las ventajas arancelarias “no es una sanción comercial” y relativizó el impacto económico de la eventual medida. También en el gobierno de Bush buscaron bajarle el tono a la controversia, aunque algunos expertos admiten que se trataría de “represalias comerciales”.
“Es incorrecto hablar de sanciones comerciales. EE.UU. retira ventajas arancelarias que unilateralmente da a ciertos países y productos”, buscó minimizar Bordón, en declaraciones radiales. Además, el embajador indicó que los 600 millones de dólares afectados equivalen al 1,5% del total de las exportaciones argentinas al mundo y al 15% del comercio con EE.UU.
Bordón afirmó que el SGP engloba a 3.400 productos de 100 países y que “ver esto como una relación exclusiva con la Argentina es inconsistente”. E insistió en que “aún no se tomó ninguna decisión, sino que confirmaron que van a estudiar a partir de diciembre” el esquema de preferencias para el ingreso a EE.UU. de productos con arancel cero.
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