SEÑALES DE DISTENSIÓN ENTRE EL GOBIERNO Y LA IGLESIA POR BASEOTTO
El canciller Rafael Bielsa fue ayer el encargado de responderle al Vaticano por las críticas al desplazamiento del obispo castrense, Antonio Baseotto, de la órbita del Estado. Bielsa dijo que el religioso “puede cumplir con sus obligaciones pastorales, pero gratis, porque no es funcionario del Estado”.
De esta manera, el canciller salió al cruce de la advertencia surgida el sábado de boca del vocero papal, el español Joaquín Navarro Valls. Según Bielsa, la decisión de revocar el decreto de designación de Baseotto es una cuestión puramente administrativa y no limita la “actividad pastoral” del religioso, como había sugerido el Vaticano.
“Quiero decir de manera categórica que los feligreses militares y sus familiares no ven afectada en nada su libertad de seguir beneficiados con cuidados pastorales”, expresó ayer Bielsa a Radio Del Plata. Es decir, Baseotto sigue siendo obispo castrense —porque ese cargo le fue otorgado por el Vaticano—, pero ya no tiene relación de dependencia con el Estado.
La aclaración cayó bien entre los obispos argentinos, según el vocero del Episcopado, Jorge Oesterheld, quien consideró como “una buena noticia” que Baseotto pueda cumplir con el ejercicio de su ministerio pastoral en jurisdicción de la diócesis castrense.
Sin embargo, Bielsa también habló de “prudencia”. Es que, de hecho, Baseotto estaría habilitado para encabezar la llamada “misa crismal” que se había convocado para mañana con motivo de la Semana Santa. “En la medida en que su concepto de prudencia se lo aconseje”, dijo Bielsa, el religioso puede ejercer sus oficios.
Justamente ése —el de la libertad religiosa— había sido el argumento esgrimido por Navarro Valls para cuestionar la medida gubernamental. Según el vocero papal, el gobierno de Néstor Kirchner se arriesgaba a incurrir en “una violación de la libertad religiosa” al revocar el nombramiento de Baseotto al frente del Obispado castrense.
Esa medida había sido tomada el viernes por el presidente Kirchner. Y fue el corolario de una saga iniciada el mes pasado, con el siempre complicado tema del aborto como telón de fondo. El ministro de Salud, Ginés González García, se había pronunciado públicamente a favor de la despenalización del aborto en ciertos casos.
La respuesta de Baseotto —al fin y al cabo, motivo de su desplazamiento— fue muy poco feliz. En una carta dirigida a González García hizo una cita bíblica para sugerir “tirar al mar” al ministro, “colgándole una piedra al cuello”. También se quejó en esa carta por la política estatal de reparto gratuito de preservativos entre los jóvenes pobres para impedir el contagio del sida.
La idea del religioso sobre qué hacer con el ministro remitió al más oscuro y terrible pasado argentino, el de la última dictadura, cuando desde aviones de la Armada se tiró a detenidos-desaparecidos al mar, dopados y encadenados. “Es una frase inaceptable y en función de eso se resolvió la remoción de Baseotto como ordinario militar, no como obispo”, dijo ayer Bielsa.
Luego del cruce con González García se conoció más en profundidad el pensamiento de Baseotto. Fue cuando se difundieron algunas de las homilías radiales que dio en Santiago del Estero, como obispo de Añatuya. En ellas tuvo términos ofensivos hacia la comunidad judía. “Si la pornografía es negocio, el hebreo vende pornografía. Y si la droga es negocio, vende droga”, había dicho en 1986.
Hasta ayer, el 57% de los lectores de un diario dirigido a la comunidad judía, Itón Gadol, opinaba en una encuesta que “la comunidad judía debe intervenir en el caso Baseotto”.
Más allá de eventuales denuncias o acciones futuras, lo concreto es que Baseotto se quedó sin su sueldo de 5 mil pesos mensuales y sin rango de subsecretario de Estado. Su designación como obispo castrense correspondió formalmente al Vaticano y fue ratificado por el ex presidente Eduardo Duhalde en 2002.
Tras el anuncio público del viernes, la comunicación al Vaticano sobre la decisión del Gobierno será formalizada hoy personalmente por el propio Bielsa. El ministro de Relaciones Exteriores y Culto le entregará en mano al nuncio apostólico, Adriano Bernardini, una nota con copia del decreto que da marcha atrás con la designación de Baseotto como vicario castrense.
“Esta situación no es asimilable a otras, porque no hay un conflicto previo con la Iglesia”, expresó Bielsa, quien confió en que la relación con la Santa Sede seguirá “sin fisuras”. El canciller también cuestionó que se haya invocado el derecho canónico para oponerse a la decisión del Gobierno.
“Nadie pidió la remoción como obispo, sino que se trata de confundir una decisión administrativa con un debate que la sociedad deberá dar en algún momento”, sostuvo Bielsa.
El canciller agregó que “es una falacia que el Gobierno cuestione la posición de Baseotto sobre el aborto” sino que se objeta “su declaración de atar una piedra al ministro González García y echarlo al mar”.
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