SEÑALES ENTRE LOS GOBIERNOS DE ESPAÑA Y LA ARGENTINA
Abundaron las señales de afinidad, a diferencia de las siempre cordiales pero frías de la época del gobierno de los populares. El presidente Kirchner recibió al canciller español Miguel Angel Moratinos, quien llegó ayer para llevarse una impresión de lo que está pasando en la Argentina.
Moratinos habló con la prensa después de un almuerzo con su colega Rafael Bielsa en el Palacio San Martín. Anticipó que el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero visitará la Argentina durante el primer trimestre del 2005 y adelantó lo que espera su gobierno de la negociación de la Argentina con el Fondo. Lo dijo así: “Respetamos la manera en que Argentina está desarrollando conversaciones con el FMI. España va a facilitar que se llegue a un acuerdo satisfactorio para todas las partes”.
El canciller redujo al humor la definición con la que se despidió de España (en una entrevista con el diario El País), que anticipaba que iba a “exigir” al Gobierno que llegue a un acuerdo con el Fondo. Y propuso estudiar el término en Rosario, durante el próximo congreso de la Lengua. Fuera de broma, aquellas declaraciones habían caído mal en el Presidente y dieron motivo a un diálogo telefónico con Bielsa.
La de Moratinos es la primera visita de un hombre importante del gobierno del socialista Zapatero, que asumió en abril pasado en Madrid. Temprano, el canciller fue recibido en la Casa Rosada por el Presidente durante alrededor de 50 minutos. Participaron Bielsa, los embajadores en Buenos Aires, Manuel Alabart, en Madrid, Carlos Bettini, y Miguel Sebastián, principal asesor económico de Zapatero.
De la reunión sobresalen tres temas: la negociación argentina con el Fondo: la situación de las empresas españolas en la Argentina y la de los argentinos residentes ilegales en España, para los que se avanzó en su regularización.
Kirchner describió el proceso de negociación con el Fondo en términos casi idénticos a los que usó la semana pasada en su encuentro con el titular del organismo, el también español Rodrigo Rato. El discurso es el mismo.
Hubo consideraciones sobre Rato que se mantuvieron en reserva de los dos lados de la mesa. Aunque se sabe que Moratinos soltó una frase parecida a esta: “Rato es español, pero eso no quiere decir que nosotros lo podamos controlar”.
Con la frase del comienzo, el canciller resumió a los periodistas cómo los socialistas se paran frente a la relación Argentina—FMI. España tiene escasa o nula influencia en las decisiones del directorio del organismo, aunque “favorece” un acuerdo, que sea bueno para todos. La idea debe incluir los intereses de los acreedores privados, por los que Rato intercedió abiertamente.
Una fuente con acceso al encuentro dijo a Clarín que el Presidente alentó a Moratinos a que las empresas de su país “aporten ideas” durante el tratamiento del proyecto para el marco regulatorio de las empresas de servicios.
“Que hagan lobby”, dijo otro vocero, que interpretó el mensaje de Kirchner. El proyecto acaba de ingresar a Diputados, donde está siendo tratado en la comisión de Presupuesto y Hacienda y en la de Defensa del consumidor.
Kirchner había encomendado la semana pasada a las autoridades del Congreso que trabajen sobre ese proyecto y otros, con celeridad pero de manera consensuada, de modo de que puedan salir con media sanción en Diputados en noviembre y convertirse en ley antes del fin de las sesiones ordinarias.
Lo que interesa a las empresas, según una fuente calificada que participa de las negociaciones, es saber cuándo el Gobierno está dispuesto a hablar de contratos.
La oferta de Kirchner parece abrir una puerta para que contribuyan a diseñar un marco regulatorio. “Un proyecto es un proyecto, y siempre admite enmiendas”, dijo Kirchner.
En la reunión, el Presidente abrió a la posibilidad de que las empresas hagan propuestas en torno a la decisión del Gobierno de recuperar la jurisdicción argentina para el tratamiento de reclamos arbitrales. “El Presidente dijo que comprendía el ida y vuelta en la discusión de intereses”, dijo la fuente.
Kirchner habló además de la situación de Repsol—YPF como buen ejemplo del estado de la relación con las empresas españolas. “Cuando se los llama, están”, dijo. Mencionó las diferencias actuales con Petrobras, casi como contraste.
“No hagamos de la relación con las empresas lo que debe ser una relación estratégica entre España y la Argentina”, dijo Moratinos más tarde frente a los periodistas, una frase que había empleado en una entrevista con Clarín. Antes había asegurado que ninguna de las empresas españolas tiene intenciones de abandonar la Argentina.
De este lado se interpretó que Moratinos se va mañana con una mirada “más clarificada y menos prejuiciosa” de la situación en la Argentina. Habrá que dar por bueno que tenía una contraria.
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