SENANES DEJÓ EL COLÓN Y DENUNCIÓ UNA “PRIVATIZACIÓN ENCUBIERTA”
Claramente mi presencia en esta institución se convirtió en un obstáculo para las negociaciones mafiosas”, afirmó Gabriel Senanes al presentar su renuncia indeclinable al cargo de director general y artístico del Teatro Colón. Desde su despacho, anoche, acusó a la dirección administrativa de manejos poco claros y a la Secretaría de Cultura de omisión de los mismos. “Por todos los medios están tratando de hacer volcar el teatro, y así demostrar que no es posible que siga siendo público”, afirmó refiriendo a una corriente privatizadora que no terminó de precisar.
En su carta de renuncia dirigida al jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, el funcionario detalla los sucesos que motivaron su alejamiento del cargo y denuncia deslealtades dentro del teatro. “Se ha entorpecido el normal funcionamiento del teatro e incluso se ha atentado de manera reiterada contra la presentación de obras”, enfatizó Senanes. En la improvisada conferencia de prensa, Senanes adjuntó pruebas sobre daños en la infraestructura y decorados, desabastecimiento y falta de pagos a los empleados y artistas contratados.
Frente a este panorama, Senanes justificó su acción diciendo que su gestión se interpuso ante el afán privatizador del teatro. “Quieren hacer que fracase este intento por hacer del teatro un espacio cada vez más abierto y público”.
El músico y periodista Gabriel Senanes, había asumido su función en setiembre de 2002. Ayer, Senanes defendió sus 21 meses al frente del Coliseo: “Cumplimos estrictamente con el cronograma de actividades y se alcanzó un récord histórico de público, que superó en un 24 por ciento al de la temporada anterior”.
Mientras exhibía una serie de documentos fotográficos y denuncias en las que constaban los daños percibidos en las instalaciones, el director afirmaba que todos y cada uno de ellos fueron informados en tiempo y forma al secretario de Cultura, Gustavo López, mediante una carta —que dejó ver— remitida el 17 de mayo de 2004. Allí, Senanes califica estos actos de “no fortuitos, lesivos y deliberados” y pide se lleven adelante las acciones legales y políticas correspondientes para proteger el patrimonio del Teatro. Acodado en su escritorio, remarcó una y otra vez que estaba convencido de ser víctima de “una cama” y blanco de una puja de intereses poco claros: “Tumbando directores y haciendo mucho ruido piensan cubrir manejos y negociados oscuros”. En ese aspecto, Senanes cargó las tintas sobre el director administrativo, Pablo Batalla, y la Secretaría de Cultura para desestimar la posible participación de los gremios en los sucesos.
Mientras Senanes hablaba con los periodistas, el secretario de Cultura porteño, Gustavo López, le pedía la renuncia a Batalla, quien minutos antes le había dicho a Clarín que desconocía aún la renuncia de Senanes.
Batalla fue el blanco elegido por Senanes, quien llegó incluso a ligarlo con Mauricio Macri. Según Senanes, el presidente de Boca había señalado a Batalla como “el único acierto de Ibarra”.
Por su parte, el funcionario administrativo dijo llevarse un buen recuerdo de su paso por el teatro: “Cuando llegué el Colón era un caos y hoy me voy dejándolo ordenado”. El orden del que Batalla habla es fuertemente cuestionado por Senanes quien sostiene que tanto él como sus colaboradores tuvieron —en más de una oportunidad— que poner plata de sus bolsillos para garantizar la puesta en escena de actividades artísticas programadas.
Antes de retirarse de su oficina Senanes afirmó: “Ya no dispongo de las herramientas suficientes para una tarea digna y eficaz y no quiero ser cómplice del derrumbe de uno de los teatros líricos más importantes del mundo”.
¿De qué se hablará cuando se recuerde la gestión de Senanes en el Colón? Propuestas multitudinarias como “El Colón por dos pesos” y el regreso a la programación del repertorio contemporáneo fueron señaladas como pilares por el director saliente en su carta de renuncia.
Senanes también defendió el rol del Colón en la comunidad y la recuperación del Centro de Experimentación y el primer llamado a concursos artísticos en diez años. Hoy, luego de que Ibarra acepte formalmente la renuncia de los directivos, el secretario de Cultura, anunciará a los sucesores.
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