SENCIBLE GIRO DE LOS EE.UU. EN SU POLÍTICA CONTRA FIDEL
En un evidente cambio de política, Estados Unidos descartó endurecer las sanciones contra Cuba. El objetivo de Washington ahora es impulsar una transición democrática por medio del apoyo a los disidentes cubanos y de una mayor presión internacional.
En declaraciones a las agencias Associated Press y France Press, el recientemente confirmado subsecretario para Asuntos Hemisféricos, Roger Noriega, dijo que fue “gran tragedia” que la política de Estados Unidos haya centrado toda su atención sobre la sanciones económicas contra la isla en lugar de considerar a los disidentes como agentes del cambio. Según George Gedda, autor de la entrevista de AP, las declaraciones de Noriega son “el repudio más explícito del gobierno de Bush acerca de la utilidad de las sanciones como un instrumento en pro de la democracia”. En la entrevista con AFP, Noriega aseguró que “no ha habido ningún presidente de EE.UU. más comprometido con una Cuba libre que George W. Bush”.
Noriega dijo que el gobierno de George Bush envió esta semana a tres funcionarios a Miami —entre ellos a Otto Reich, actual enviado especial para Asuntos Cubanos— para buscar ideas nuevas sobre cómo provocar la democratización del régimen cubano.
En ese contexto, no parece ser una casualidad que el disidente Eloy Gutiérrez Menoyo, un conocido miembro de la disidencia cubana que siempre estuvo en contra del embargo, haya decidido ahora instalarse a vivir en Cuba. Noriega aseguró también que su país seguirá repatriando a quienes sean interceptados en el mar, y sometiendo a juicio a quienes secuestren naves o aviones, a pesar de las protestas de la comunidad anticastrista de Florida.
Es una gran ironía de la historia que sea Noriega el encargado de instrumentar el cambio de política de EE.UU. hacia Cuba. De hecho, Noriega fue uno de los mentores de la Ley Helms-Burton que hace un par de años reforzó el embargo.
Ahora, justo cuando crecen las presiones económicas de los grupos que tienen intereses en la isla y aumenta la presión en el Congreso para que se levante el embargo, Noriega aparece como el artífice del cambio.
Noriega dijo que la comunidad internacional nunca se mostró dispuesta a apoyar el embargo económico impuesto por Estados Unidos en la década del 60 en contra de Cuba. La mejor prueba es que cada año es unánime el rechazo de esa política en la votación virtualmente unánime que se hace en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Al referirse al nuevo objetivo de su gobierno, Noriega dijo que la política de acercamiento a los disidentes será mucho más efectiva porque contará con el apoyo de la comunidad internacional.
Según el subsecretario, la nueva política incluirá el aumento del apoyo para bibliotecas independientes y grupos de derechos humanos en la isla, que han continuado sus tareas a pesar de las medidas instrumentadas en marzo y abril por el gobierno de Fidel Castro, como el arresto de decenas de personas con penas de entre 10 y 27 años de cárcel, y la pena de muerte para tres disidentes que secuestraron una lancha de pasajeros para salir de la isla.
Setenta y siete disidentes, entre ellos el famoso periodista e intelectual Raúl Rivero, fueron condenados a largas estadías en prisión por presuntos lazos con la misión diplomática estadounidense en Cuba.
Noriega tuvo tiempo también para hablar de Venezuela y de la “tenaz hostilidad” del presidente Hugo Chávez hacia EE.UU. Sin embargo, el funcionario aseguró que las relaciones entre ambos países se mantienen dentro de las normas de corrección que se corresponden con los socios comerciales.
La nominación de Noriega había sido en su momento postergada en el Senado y casi rechazada por el senador demócrata de Montana, Max Baucus, quien dijo que no le daría el visto bueno a su designación si el gobierno de Bush no aceptaba levantar las restricciones que existen actualmente para viajar a Cuba. Baucus, junto al senador republicano Mike Enzi, introdujeron el Acta de Libre Comercio con Cuba del 2003, que no sólo prevé el levantamiento de las restricciones para viajar a la isla sino también el fin del embargo.
“Las restricciones pueden haber tenido sentido durante la Guerra Fría, pero el embargo tuvo poco y nada de efecto sobre el régimen cubano, dijo Baucus al introducir el proyecto de ley. “Actualmente estamos en un momento difícil, nuestros agricultores y nuestros trabajadores están padeciendo la crisis. Sin embargo, aquí (por Cuba) hay un mercado que vale hasta 1.000 millones dólares por año que estamos cerrando. No tiene sentido”, dijo.
Sin embargo, Noriega negó que sea inminente un levantamiento del embargo por presión del Congreso. “El Congreso tiene todo el derecho de considerar ese tema, pero nosotros les haremos ver que es una mala idea, que daría oxígeno a una dictadura que es el mayor obstáculo para que haya verdaderos cambios en Cuba”.
Los operadores turísticos de EE.UU. vienen peleando para conseguir esa apertura, que les reportaría unos US$ 1.000 millones en beneficios. Pero Noriega señaló que el presidente Bush seguramente vetaría la norma, si llegara a ser consagrada. “Sería una tragedia ver que turistas estadounidenses transforman un Gulag tropical en un lugar de vacaciones”, explicó.
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