SENTADA Y CORTE DE CALLE ESTE LUNES EN EL NORMAL 1 DE ROSARIO
Vale recordar que el viernes los cursos de los últimos años de la Educación General Básica (EGB) se negaron a dar clases en el turno tarde, y permanecieron en el patio de la institución, para exigir el alejamiento de la docente cuestionada.
Mientras, a la investigación sobre la actuación de las autoridades del colegio que inició el Ministerio de Educación, se agregó la intervención en el caso de la Defensoría del Pueblo de la provincia.
No sólo Juan Pablo Calandria –quien por los bochazos en Matemática Aplicada que recibió de parte de la profesora Ana María Degano no pudo empezar la facultad– fue reprobado “arbitrariamente” por la polémica profesora. Fueron varios los padres y alumnos que denunciaron situaciones similares.
La historia comenzó cuando Juan Pablo Calandria, cansado de los bochazos que consideraba arbitrarios por parte de Ana María Degano, denunció la situación por nota y pidió que le cambiaran la mesa de examen.
La respuesta que le llegó cinco días más tarde no fue la más habitual. No lo citaron del colegio para una reunión entre partes, ni lo convocaron para que diera explicaciones. Le llegó una carta de la maestra en la que se le pedía que se retractara ante la amenaza de iniciarle juicio penal y civil por injurias. Aún estando procesado, el estudiante –quien quedó fuera de la universidad al no otorgársele mesa especial– rindió dos veces más con la docente que lo había enjuiciado al frente del tribunal. Recién aprobó el 14 de setiembre de este año, tras pedir la intervención en el caso del Ministerio de Educación.
En la carta enviada en abril a la rectora del Normal 1, María Carrillo, Juan Pablo explicaba que creía que a la profesora de Matemática Aplicada le faltaba “honestidad y ética”.
Este contenido no está abierto a comentarios

