SENTENCIA Y ESCÁNDALO EN UN TRIBUNAL DE MAR DEL PLATA
Los jóvenes condenados ayer a prisión perpetua por el asesinato de un abogado de la ciudad de Miramar, ocurrido en septiembre del 2004, protagonizaron un escándalo al tomarse a golpes de puño con guardiacárceles dentro de la sala de audiencias de los tribunales de Mar del Plata tras escuchar el veredicto.
El incidente también continuó en los alrededores y en la puerta de los tribunales, donde los familiares de los imputados también se tomaron a golpes de puño con los penitenciarios que debían trasladar a los condenados.
A raíz del escándalo, tres familiares de los imputados, dos hombres y una mujer, quedaron detenidos acusados del delito de “lesiones en riña y resistencia a la autoridad”.
El episodio, que según fuentes judiciales no registra antecedentes en la historia judicial de Mar del Plata, se produjo pasado el mediodía, luego de que el Tribunal Criminal 1, integrado por los jueces Esteban Viñas, José Antonio Martinelli y Aldo Carnevale, diera a conocer el veredicto condenatorio.
Los jueces condenaron a la pena de prisión perpetua a Damián Mansilla, de 23 años, y a Alberto Behotasts, de 22, acusados del homicidio del abogado Armando Henrik, de 66 años, quien había sido golpeado y estrangulado en su estudio de Miramar, el 6 de septiembre de 2004.
Según la pesquisa, el abogado Henrik representaba a la ex mujer del ahora condenado Mansilla en una causa por la tenencia del hijo de la pareja, lo que había generado un enfrentamiento entre el letrado y el ex marido de la mujer.
Ayer al mediodía, tras darse a conocer el fallo, familiares de los condenados comenzaron a proferir insultos y a gritar que “no hubo justicia”, por lo que se enfrentaron con policías y penitenciarios en el hall de acceso al recinto donde se celebró el juicio.
Algunos de los guardiacárceles que estaban dentro de la sala, en el edificio tribunalicio de Tucumán y Brown, salieron para colaborar con los policías que intentaban desalojar a los familiares y evitar que causaran daños.
En esa circunstancia, sólo dos guardiacárceles quedaron dentro de la sala con los imputados, y entonces se produjo entre los cuatro un violento forcejeo, hasta que finalmente los condenados pudieron ser esposados, ante la mirada atónita de los magistrados y de otros funcionarios y empleados judiciales.
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