SEPARAN DE SUS CARGOS A CINCO POLICÍAS POR EXIGIR COIMAS EN DOS SECCIONALES.
Cinco policías de la Unidad Regional II, entre ellos el jefe de una seccional, fueron separados preventivamente de sus funciones al encontrarse imputados en dos presuntos casos de pedidos de coima. Si bien fueron detenidos en el marco de procedimientos realizados por la Dirección de Asuntos Internos de la fuerza provincial, los funcionarios quedaron en libertad por disposición de la jueza de Instrucción Nº 12, Mónica Lamperti, quien entiende en las respectivas causas.
El primero de estos hechos tuvo lugar el jueves pasado en la subcomisaría 23ª de barrio Rucci y su consecuencia inmediata fue la detención de todos los efectivos que estaban de guardia al momento del episodio. Por ello, desde Jefatura se tuvo que llamar al titular de la seccional para que alguien quedara a cargo de la dependencia.
Según trascendió, la historia comenzó con una mujer que fue a la subcomisaría para denunciar a su marido por amenazas. Tras ello, una patrulla salió a buscar al hombre y lo demoró en la seccional. Fue allí, dijeron las fuentes, que un suboficial le habría ofrecido resolver su situación por una suma de dinero poco significativa.
El hombre denunciado aceptó el trato. Pero al salir de la comisaría, en vez de buscar el dinero fue a radicar la denuncia en Asuntos Internos. Entonces, desde allí se estableció un operativo para que el denunciante entregara el dinero en forma controlada por la policía.
Así las cosas, el hombre volvió a la subcomisaría y entregó el dinero marcado a uno de los implicados. Tras ello, los hombres de Asuntos Internos se hicieron presentes y requisaron pormenorizadamente las dependencias: los billetes en cuestión habían sido escondidos detrás de una heladera.
Si bien fueron detenidos cuatro policías, sólo se determinó que dos habían participado del hecho: un sumariante de apellido Landriel y un personal de guardia llamado Otero. Ambos están imputados de cohecho, pero quedaron en libertad por decisión de la Justicia. Algunas fuentes descuentan que serán procesados por el mencionado delito y ya habrían pasado a disponibilidad.
Detenidos virtuales
El otro caso tuvo lugar el sábado último en la comisaría 33ª, ubicada en Avellaneda al 5600. Todo empezó cuando los uniformados fueron a un local de videojuegos que funcionaba sin habilitación con una orden de allanamiento emanada de un juzgado de Faltas.
Allí, no sólo procedieron a cerrar el local sino que demoraron a su propietaria, a quien llevaron a la seccional. Entonces le habrían exigido una suma de dinero para solucionar su problema en la comisaría e imponerle una clausura más leve.
Como en el caso anterior, la mujer simuló aceptar el trato y se fue de la comisaría. Pero la extensa demora en su retorno empezó a preocupar a los uniformados, quienes optaron por salir a buscarla. Mientras eso ocurría otros efectivos no tuvieron mejor idea que dibujarle una entrada en la comisaría en el libro donde se asientan los movimientos de personas. Grave error: a la misma hora en que la mujer quedaba supuestamente detenida, en realidad estaba haciendo la denuncia por pedido de coima en Asuntos Internos.
Por esa razón, los tres policías separados fueron imputados de falsificación de documento público y, al no poder concretarse, el de exacciones ilegales quedó en grado de tentativa.
Según fuentes allegadas a la investigación, el jefe de esta seccional no era ajeno a esta operatoria, especialmente en lo que se refiere a la manipulación del libro de actas. Por esa causa, tramitada en el mismo juzgado que la otra, fueron imputados en forma directa un oficial de guardia de apellido Centurión, un sumariante llamado Enríquez y el jefe, el comisario Héctor Ciribé, quienes al cierre de esta edición no habían pasado aún a disponibilidad. También declararon otros tres policías de la misma dependencia pero que no llegaron a ser imputados.
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