SEPARARON DE SU CARGO A UN CURA ACUSADO DE ABUSO SEXUAL
La denuncia todavía es confusa, y no trascendieron grandes precisiones. Pero el obispado de San Isidro tuvo que salir enseguida a tomar medidas: en un comunicado difundido ayer, informó que fue separado de su cargo un sacerdote al que dos menores de edad denunciaron por abuso sexual.
Según pudo determinar Clarín de dos fuentes diferentes, el acusado es un cura de unos 40 años que tiene más de 20 como religioso. Hasta su separación del cargo se desempeñaba en una parroquia de la localidad de López Camelo, en Tigre, y al parecer tenía a cargo un hogar asistencial. No hay precisiones sobre el lugar donde habrían ocurrido los presuntos abusos, aunque todo indica que fue en una casa para adolescentes en riesgo.
El comunicado difundido por el obispado de San Isidro no aclara este punto, aunque ayer era la principal y casi exclusiva fuente de información. Con la firma del vicario general, monseñor Jorge Luis Lagazio, informa: “El 16 de mayo por la tarde se tomó conocimiento de un posible abuso sexual en perjuicio de dos menores por parte de un sacerdote de nuestra diócesis”.
“En todo momento el criterio predominante es proteger el derecho de los niños supuestamente afectados y acompañar a los familiares en el deseo y las acciones para esclarecer los hechos sobre la base de la verdad y la justicia”, agrega. Luego destaca todo lo que hizo el obispado para procurar una rápida investigación.
“Se separó en forma urgente al sacerdote de todas las funciones y del contacto con las personas, poniéndolo en un contexto adecuado y con el acompañamiento profesional requerido”, señala el comunicado, aunque no aclara qué labores cumplía el denunciado. Después, explica, “se buscó tomar contacto con las familias”.
Distintas fuentes señalaron que las autoridades eclesiásticas acompañaron personalmente a las madres de los adolescentes presuntamente damnificados a realizar la denuncia ante la fiscalía de turno en la zona de General Pacheco. También “se inició un acompañamiento especializado a los adolescentes afectados y a los chicos con los que comparten la casa”, según el comunicado de prensa.
Desde el obispado indicaron que hubo además un proceso de información a los padres relacionados con el hogar donde todo habría ocurrido. “El 17 de mayo, autoridades eclesiásticas y educativas se reunieron con las familias para ponerlos en conocimiento de los hechos”, dice el texto difundido por el obispado.
“El apoyo a las familias y a los chicos continúa, como así la disposición de colaborar con todos los requerimientos que la Justicia determine”, agrega. Así, el obispado intenta fijar una posición clara de distancia respecto al presunto abuso y de cercanía con las supuestas víctimas.
“El mensaje es que el obispado no va a apañar a nadie que actúe mal y que se reaccionó de manera rápida”, indicaron fuentes eclesiásticas. El comunicado difundido ayer concluye: “De constatarse la veracidad de las denuncias estaríamos ante pecados gravísimos que causan grandes daños. Por eso, ante la mera posibilidad de que estos hechos sean reales, invitamos a todos a ponernos bajo protección del Señor”.
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