SERÍA FALSA LA INYECCIÓN DE HIERRO QUE MATÓ A LA MUJER
La inyección de hierro cuya aplicación causó la muerte de una joven de 22 años y trastornos a otras nueve mujeres de Río Negro sería falsificada, informó el Ministerio de Salud de la Nación. Verónica Díaz murió ayer a la madrugada en el Hospital Eva Perón, del partido bonaerense de San Martín, adonde había sido trasladada a la espera de un trasplante de hígado.
En el Hospital Artémides Zatti de Viedma permanece internada María Liliana Berrondo (36), a punto de ser dada de alta. Las otras ocho mujeres —dos de ellas, embarazadas— se encuentran en buen estado. Todas recibieron una dosis inyectable de Yectafer, del laboratorio Astra-Zeneca. “Este producto se utiliza comúnmente para tratamiento de anemias, y hasta ahora nunca se habían presentado reacciones adversas”, señaló el director del Hospital Zatti, José Pacayut.
Díaz sólo era tratada por un cuadro de anemia. “En el centro de salud del barrio Guido había recibido siete ampollas durante las tres semanas previas al sábado 18, cuando se descompuso y fue al hospital”, informó Pacayut. La última inyección provino de una partida diferente y es la que está bajo sospecha.
“El sábado se le detectó alteración en las pruebas de función hepática y quedó internada, sin que se observara un marcado deterioro general —contó el médico—. Fue una patología de muy rápida resolución y entró enseguida en un cuadro de gravedad, por lo que el domingo temprano se determinó su derivación”. Fue ubicada en lista de emergencia nacional para un trasplante de hígado, pero no sobrevivió.
El Ministerio de Salud de Río Negro ordenó retirar de circulación todas las ampollas de Yectafer que había en las farmacias de los hospitales de la provincia.
Las muestras fueron enviadas a la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). La ANMAT inspeccionó la planta del laboratorio Astra-Zeneca, cotejó las muestras con las bases testigo y determinó que “se trataría de un producto falsificado”, informó el Ministerio de Salud de la Nación. El médico José Blanc, de ese laboratorio, precisó que hay diferencias en la caja, “en el número de lote y el rótulo, o el tamaño de cada ampolla”.
El interventor en la ANMAT, Manuel Limeres, reveló a Clarín que las ampollas sospechosas tenían “una concentración de hierro entre dos y tres veces mayor a la normal; y como ese metal es tóxico para el hígado, causó la reacción adversa”.
Si bien cada provincia tiene poder de policía sanitaria, Limeres subrayó que “hay que hacer más rígidos los controles, en especial de los que licitan y compran medicamentos. Recomendamos que se exija el certificado de la ANMAT. Y si hay un intermediario, también debe tener habilitación”. El funcionario agregó que hace más de tres años que no se producen falsificaciones masivas de medicamentos. La cartera sanitaria realizó la denuncia ante la Fiscalía de Pesquisa de Medicamentos Ilegítimos y ordenó reti rar preventivamente del mercado el lote legítimo del producto (L03100718, con vencimiento en octubre de 2006).
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