SHARAPOVA DE PRINCESA DE LA BELLEZA A REINA DE WIMBLEDON
Llegó como la princesa y se fue como la reina. Wimbledon ayer quedó encandilado por la mezcla de belleza y buen tenis que transformaron a la rusa Maria Sharapova, de sólo 17 años, en una de las irrupciones más trascendentes en el historial femenino del torneo más importante del mundo. En apenas una hora y 13 minutos, “Ave Maria” liquidó con un 6-1 y 6-4 a la estadounidense Serena Williams, quien iba por su tercer título consecutivo en el césped sagrado.
“No lo puedo creer. Jamás en mi vida pensé que esto iba a llegar tan rápido. Y justo en Wimbledon, mi torneo favorito”, dijo la rubia nacida el 19 de abril de 1987 en Nyagan, la Siberia rusa, y que a los 4 años se marchó junto a Yuri, su padre, hacia Estados Unidos huyendo del espanto de los efectos de Chernobyl.
El triunfo de Sharapova, además, ratificó el sensacional avance del tenis femenino ruso en lo que va del año. Dos jugadoras nacidas en ese país venían de definir Roland Garros (Anastasia Myskina derrotó a Elena Dementieva) y tres están ubicadas entre las primeras 10 del ranking mundial. Allí figurará desde mañana Sharapova, que en dos semanas saltará del 15º puesto al noveno. Rusia, sin la campeona de Wimbledon, será rival de Argentina en la Copa Fed en Buenos Aires, el sábado y domingo.
Lo más emotivo de un partido sin mayores atractivos técnicos estuvo al final, cuando Sharapova fue hasta el palco donde estaba su padre para unirse en un abrazo interminable. A su lado estaba el colombiano Mauricio Hadad, uno de sus entrenadores. Ella tomó un celular y desde allí intentó hablar varias veces con Yelena, su madre. “Oh, la tecnología”, dijo al frustrarse la comunicación.
También vale rescatar la actitud de Williams, quien cruzó la red para saludarla y la acompañó durante la premiación con una amplia sonrisa. Oracene, la madre de la menor de las Williams, aplaudió como si hubiese ganado su hija, y Richard, su padre, se abrazó con Yuri.
La nueva campeona del All England se adjudicó acá su cuarto título y el primero de Grand Slam. Y en éste solo ganó el doble de dinero que en toda su carrera (1.100.000 dólares contra los 536.534 que había acumulado hasta aquí).
Yuri y su hija habían llegado a Estados Unidos con menos de 1.000 dólares en el bolsillo. Por recomendación de Martina Navratilova, Sharapova recaló en la academia que Nick Bollettieri tiene en Bradenton, de donde salieron grandes campeones como Andre Agassi, Jennifer Capriati, Monica Seles y Jim Courier, entre otros.
A los cuatro meses de estar en Estados Unidos, aprendió el inglés y pronto se empezó a destacar entre las juveniles. A los 9, por ejemplo, participó de una exhibición en Moscú con Navratilova. Y hace dos años alcanzó la final junior de Wimbledon.
Su carrera entre las profesionales empezó a crecer considerablemente este año. Se consagró en el césped de Birmingham, fue semifinalista en el cemento de Memphis y alcanzó los cuartos de final de Roland Garros, donde Paola Suárez la apabulló con un 6-1 y 6-3.
“No quiero que me comparen con Kournikova. Yo tengo mi prioridad en el tenis y además gano títulos”, dijo desafiante cada vez que intentaron, inevitablemente, considerarla la heredera de su compatriota, quien fue semifinalista en Wimbledon en 1997 a los 15 años, pero que nunca pudo alzar un trofeo.
Sharapova, quien se está preparando para ser socióloga, fue la imagen preferida de los diarios ingleses durante todo el torneo. Su remera escotada y su pollera minúscula tapando el mini-short deslumbraron a todos. Pero, sobre todo, la reina rusa jugó un tenis de altísimo nivel, con mucha agresividad, y gracias a la facilidad para moverse con sus piernas largas, su muy buen saque y su ataque a la red, dejó en el camino a dos campeonas, pues en la semifinal había vencido a Lindsay Davenport, ganadora en el 99.
Sharapova, quien durante la lluvia del viernes descansó y se lució haciendo jueguito con el pie y la pelotita de tenis, acabó así con la hegemonía de las hermanas Williams, quienes habían ganado los cuatro últimos títulos.
Además, se convirtió en la segunda campeona más joven de la historia en la era abierta de Wimbledon detrás de Martina Hingis (lo ganó con 16 años y cuatro meses) y en la cuarta de un Grand Slam.
Wimbledon tiene una nueva reina. El tenis también. Lo de Sharapova recién empieza
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