SHELL SUBIÓ HASTA UN 4,2% EL PRECIO DE LAS NAFTAS Y EL GASOIL
En una decisión que sin dudas provocará un manifiesto malestar en el Gobierno, la compañía angloholandesa Shell aumentó, desde la 0 de hoy, entre un 2,6 y un 4,2% los precios de la nafta y el gasoil. La medida no fue, al menos hasta ayer, imitada por el resto de las petroleras, pero es muy probable que algunas se sumen en las próximas horas.
La magnitud del alza, que se produce luego de ocho meses sin modificaciones tarifarias en toda la industria, puede graficarse con un ejemplo: para llenar un tanque de nafta súper de 50 litros se deberá ahora pagar dos pesos más.
Shell aumentó de 1,889 a 1,939 pesos (2,6%) el litro de la nafta súper, la más utilizada por los usuarios argentinos, y un 4,2% sus dos productos de gasoil: de 1,439 a 1,499 pesos el Pura Diesel y de 1,419 a 1,479 el Diesel. La nafta común, en tanto, pasó de 1,699 a 1,749 pesos (+2,9%), y la V-power (97 octanos), de 1,999 a 2,069 (+3,5%).
Voceros del Ministerio de Planificación Federal, que conduce Julio De Vido y que incluye a la Secretaría de Energía, decidieron no hacer ayer ningún comentario al respecto. Pero los nuevos precios alertarán seguramente a la Casa Rosada, mientras se ha desatado una creciente inquietud por la inflación, que fue del 1% en febrero y acumula un 2,5% en el año. Cuando el gasoil sube, ese impacto en el transporte se traslada inmediatamente al resto de la economía.
La decisión de Shell, que anunció hace un mes que se quedaría en la Argentina después de evaluar durante un año si vendía sus activos en el país, obedeció al alza en el precio del petróleo, que ayer subió un 1,30% y cerró en los 54,54 dólares en el mercado de Texas. Y puede desembocar, básicamente, en dos problemas:
-El primero es que es muy probable que el resto de las empresas, como lo hacen casi en el 100% de los casos, se pliegue a la medida. No lo dijeron del todo, pero sí lo insinuaron anoche. “Repsol YPF, por el momento, no aumenta los precios”, se comunicó en la compañía de capitales españoles. Ese “por el momento” significa que nadie descarta una decisión similar en las próximas horas. En Petrobras fueron más explícitos: “Petrobras no aumenta hoy (por ayer) sus combustibles. Si mañana (por hoy), alguno de nuestros competidores sube el precio, cambiará el escenario y, en ese caso, lo analizaremos”, anticipó Orlando Di Pino, gerente de Comunicaciones Externas de la estatal brasileña.
En Esso mostraron cautela. “Lo vamos a evaluar muy profundamente. Un competidor tomó una decisión, pero vamos a analizarlo. Es un momento muy difícil: en todo el mundo la nafta y el gasoil siguieron el alza del crudo.”
Cualquier incremento molestará en el Gobierno, que ya ha tomado otras veces medidas para contener los precios, como aumentos en las retenciones a las exportaciones de petróleo. Ayer, un funcionario sólo se limitó a recordar que se tenían a mano ese tipo de alternativas: “Todavía no lo vemos preocupante. Ya no hay acuerdo por precios: ellos saben lo que tienen que hacer y lo que podemos hacer nosotros”, dijo a LA NACION.
En el Gobierno consideran que Shell no tiene el poder suficiente como para generar un movimiento masivo de precios y que por el momento hay que esperar y observar qué hace el resto. “Mientras haya ofertas distintas, no hay por qué inquietarse. Shell tiene un efecto muy centralizado en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. La última vez que alguien aumentó el resto tardó mucho en seguirla y lo hizo sólo una vez que la situación se hubo estabilizado”, evaluó la fuente.
-Otro inconveniente que podría acarrear la medida tomada por Shell tiene que ver con el gasoil y la cosecha gruesa de soja y maíz, que arranca en estos días. Los aumentos tomaron por sorpresa a la mayor parte de los ejecutivos de Repsol YPF, cuya preocupación era anoche la siguiente: si Shell sube el precio, Repsol YPF, que tiene más de la mitad de ese mercado, recibirá un aluvión de productores agropecuarios desesperados por conseguir una rebaja para un bien que amenaza con escasear.
Ante este panorama, los ojos petroleros estarán puestos sobre un proyecto que tratará el Congreso en los próximos días: la posibilidad de importar gasoil sin impuestos durante tres meses.
Pocos cambios
Los precios de los combustibles se han mantenido relativamente estables en los últimos tiempos, a pesar del furioso repunte de los valores del petróleo, que no detiene su ascenso por los conflictos bélicos internacionales y las restricciones en la oferta mundial. Un acuerdo de precios que empezó el gobierno de Eduardo Duhalde y luego renovó Néstor Kirchner evitó rebrotes que sí ocurrieron en el resto de la región. De hecho, las petroleras afirman que la nafta y el gasoil están en Brasil un 50% más caros que aquí.
A mediados del año pasado, ya sin la vigencia del referido convenio, lo que contuvo los precios fue una medida que tomó Kirchner como reacción a las subas: se dispuso trasladar el 100% de las retenciones a las exportaciones de crudo al precio mayorista interno, es decir, al petróleo que les venden las productoras -Repsol YPF, Pan American Energy, Chevron San Jorge o Petrobras- a las refinadoras, como Shell o Esso. De este modo, el precio interno sufre una rebaja similar a la retención que se paga por exportar.
Este contenido no está abierto a comentarios

