SHOY, MÚSICA Y COLOR PARA RECIBIR EL AÑO NUEVO EN ROSARIO
A todas luces. Así recibió anoche Rosario el 2004, cuando más de veinte mil vecinos -así lo aseguró el subsecretario de Cultura municipal, Juan Giani- se maravillaron con un colorido espectáculo de fuegos artificiales que iluminó el Paraná y se pudo ver desde prácticamente todos los sectores de la ciudad. El show se montó al pie del flamante Museo de Arte Contemporáneo (avenida de la Costa y continuación de bulevar Oroño), donde los rosarinos se apiñaron desde temprano para disfrutar de la velada.
Si bien el inicio del show de fuegos artificiales estaba revisto para las 23, el reloj de los organizadores se adelantó y comenzó cinco minutos antes, lo que motivó algunos reclamos.
Lo cierto es que más allá de ese detalle, nada pudo empañar la fiesta. La noche fue espectacular y la masiva presencia de gente coronó una velada única.
La conjunción de música, figuras de colores proyectadas contra la enorme estructura del ex silo Davis y el impresionante show de fuegos de artificio, sin dudas, maravilló a más de uno y la multitud acompañó cada explosión con el tradicional “uhauuu”.
Lo cierto es que los festejos comenzaron unas horas antes, con la actuación de la Tradicional Jazz Band, que hizo mover a los más grandes. A ellos le siguió la famosa dupla de payasos locales Tito y Pelusa, que realizaron un espectáculo para los más chiquitos.
En los parques Sunchales y de las Colectividades, en tanto, numerosas familias comenzaron a desplegar mesitas, sillas y heladeras para recibir el nuevo año junto al río. Fue así que gran parte de esos inmensos espacios verdes quedaron cubiertos.
Es más, Control Urbano cortó la avenida de la Costa para que el desplazamiento de la gente pudiera hacerse con mayor tranquilidad.
A moverse
En el gran festejo por el Año Nuevo también hubo tiempo para dejar a un lado la mesita con la picada y moverse al ritmo de temas clásicos de los años sesenta, setenta y ochenta.
Los acordes llegaron de la mano del grupo “Los Extranjeros”, una banda local que desde hace años se dedica a realizar covers de temas clásicos y ya son una especie de marca registrada de la noche rosarina. De la mano de ellos llegaron temas de Charly, Soda Stereo y Los Pericos, que todo el mundo cantó y acompañó con palmas.,
Teenagers, cuarentones barrigudos y cincuentonas con firmes abdómenes de gimnasio se mezclaron en frenéticos bailes, al tiempo que otros esperaron ansiosos la hora del plato fuerte de la jornada: los fuegos artificiales.
Los estallidos multicolores llegaron cinco minutos antes de las 23 e iluminaron los silos y la franja costera durante diez minutos. Los rosarinos disfrutaron del espectáculo maravillados y no faltaron los brindis, abrazos y besos bajo las luces de un show deslumbrante.
A las explosiones le siguieron los aplausos y gritos y, casi pegado, comenzaron a sonar los acordes de los distintos temas que aportó el disc jockey Bambi García. Y se armó el baile nomás. Grandes y chicos se prendieron con temas pegadizos y al cierre de esta edición seguía la pachanga.
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