Si hay miseria que se note
:format(webp):quality(40)/https://notifecdn.eleco.com.ar/media/2018/09/economan.jpg)
Opinión. Durán Barba ha cambiado su estrategia para comunicar la crisis actual y la que viene.
Sería un aliciente pensar que dentro del plan estén la exageración y moderación de expectativas para que los argentinos, en unos meses, nos aliviemos con una realidad un poco más alentadora y pueda, el presidente Macri, conformarnos con que “no era para tanto”.
De abajo de la inflación, sacaron a un periodista, Mariano Gorodisch, quien presentó un libro -a principios de 2016 por editorial Planeta-, llamado “100 formas de ahorrar”.
“Economan”, como se hace llamar, tendría que haber reeditado su libro, porque lo que hace dos años era para “ahorrar” ahora es para llegar a fin de mes o en su defecto a la tercer semana del mes.
Gorodisch, es un poco tramposo y algo ventajista, pero no tanto como podemos serlo en nuestra Santa Fe a la Vera de la Cruz, donde el empleo público es un gran pedagogo en las formas de endurecer el codo.
CONSEJOS DE ÉL
Economan puede ser tomado como un miserable avaro que respira corto para ahorrar oxígeno, sin embargo… lo es.
Dentro de sus consejos se encuentra, por ejemplo, el uso de malla enteriza en las mujeres para no gastar en protector solar, lo cual nos parece una propuesta débil cuando todo gasto se evitaría yendo con ropa a la playa, quedándose bajo un árbol o en la casa. Pero bueno, por “gradualistas” como él, el país está como está. Algo que nos venía anticipando el talibán “antiestado”, Luis Espert.
Por ahí, a nuestro autor se le va un poco la pelota cuando entre sus consejos encontramos cómo viajar más barato a Europa, haciéndolo desde Uruguay, Chile o Brasi, para lo que usted debería morfarse 48 horas de bondi, no morfar y no dormir para llegar al aeropuerto de salida. El ejemplo más a mano que tiene es ir hasta Foz de Iguazú para de ahí ir a San Pablo para recién ahí cruzar el océano. Lo genial de la propuesta es que podés conocer las Cataratas “gratis”. Si ya las conoces, o no te interesa en lo más mínimo, es porque sos derrochón.
Claro que de 2016 con el dólar a 15 a hoy con el verde a 40, quedó desfasada la propuesta. El ahorro aquí está en disfrutar de imaginar que podrías irte al exterior siendo un empleado público, siendo que, como sabemos, no podemos gastar más de lo que nos ingresa, tal como dijo Mauricio.
También es cierto que tampoco uno debe endeudarse por más de lo que puede cubrir luego en cuotas, pero eso es algo que sólo está en las cabezas en los agoreros del apocalipsis.
Ahora no gastamos energías en siquiera pensar en salir de los límites del país con lo cual somos tan privilegiados, como clase media, por igualarnos con los más pobres. No es que empecemos a serlo sino que…
Economan, stockea todo tipo de productos que deben ser no perecederos o podridos en conservantes. Latas, harinas, azúcar, aceite… en profilácticos no convendría porque vencidos te puede terminar saliendo más que caro. Pero el chabón éste hasta se limpia los dientes con cascara de banana, lo que sería negocio, para él, si a la cascara se la pedís a alguien que usa la fruta para tonterías como alimentarse.
No son malos los consejos del señor periodista, pero sin pecar de soberbios, las baterías de medidas vergonzosas no nos llegan ni a los talones a quienes hacemos Notife.
LOS NUESTROS
Fútbol, vuelva a las raíces. Hágase hincha del Barcelona, Juventus o PSG. En su defecto vea cómo viene la mano y opte por Boca o River. Gastará mucho menos en ansiolíticos, antidepresivos y tendrá un enorme espíritu positivo. En el fobal local elija un equipo de liga santafesina, que no lo pasan por TV y muchos menos por codificado, así no se quedará sin ver a su club y si quiere ir a la cancha, recuerde el ejemplo de Sampaoli -al que recuerdo por ver un partido de cuarta dede un árbol-. Ergo: se puede.
Hasta el hueso. Se terminó eso de tirarle los huesos del asado a los canes –también lo de comer asado-. Con el vecino con el que antes compartían el cable y ahora comparten la luz, pónganse de acuerdo y compren a medias, huesos caracú de una buena cantidad, si lo consiguen de primera mano mejor, si no pregunten las hervidas previas. Hay que tener en cuenta que nada se pierde, todo se transforma y si algo de carnecita le queda al resto óseo bovino, se irá regenerando y transformándose en nuevas vidas, variante de alimentos frescos y ricos en proteínas. Entrene reflejos por si las moscas… ricas en hidratos.
Mantenga rapado a sus niños y no sea sexista, las nenas también tienen derecho a estar libres de piojos y de gastos en peluquero. Organice aniversarios de mes de sus demonios y recibirá regalos por doquier, no importa si no los necesita o no son comestible, todo puede ser trocable. Hasta sus hijos por alguno mejor alimentado y que se enferme menos.
Compre carne por última vez en su vida, cocínela bien cocida ¿Quémela? Y sazone a disguste con todo lo que encuentra que no sea -muy- tóxico. Mientras los niños intenten comer la bazofia que les preparó, póngale el video de Peppa -el de los chanchitos- y explique con lujos de detalle el camino de la TV al plato del extraño porcino. De seguro se harán veganos los críos. Hablamos de unos $2000 mensuales per cápita, menos.
Por último, usted no tiene por qué bajarse del auto aunque el litro de nafta cotice en bolsa. Practique su cara de idiota más lograda y párese junto al carro esperando que algún grupo de jóvenes que se acerque, explíquele lo de la batería o lo que se lo ocurra, pídale un empujoncito para ver qué onda, y sin abandonar su cara ensayada niegue con la cabeza en cada empellón. Se han dado casos de 20 cuadras avanzadas de esta singular manera. Por supuesto que debe ir cambiando de solidarios porque puede usted cobrar para todo el campeonato, pero nunca está de más utilizar el incentivo contrafáctico de “si sabía que eran flojitos no los llamaba”. Si no le bajan los dientes, ellos bajarán de peso y estarán todos contentos.
Somos argentinos, de estas cosas sabemos. Piense en quienes tienen billetera y andan matando galanes, tarde o temprano terminan presos, seguro.
Anímese que lo último que se pierde es la esperanza y también está cara como para que te la roben por distraerse en cosas materiales.
Este contenido no está abierto a comentarios

