SI NO ACUERDA CON DUHALDE, KIRCHNER PODRÍA AVANZAR SOBRE EL PJ BONAERENSE
El presidente Kirchner procuraría avanzar sobre el control del PJ bonaerense, si llega a profundizarse la pelea con Eduardo Duhalde. Está decidido a evitar que haya dos listas de perfil peronista en Buenos Aires y por eso aceleró el operativo de seducción sobre los intendentes duhaldistas. Esa es la impresión que se llevaron los jefes comunales del conurbano que se reunieron con él en las últimas horas.
Kirchner, jugado a la idea de plebiscitar su gestión en octubre, le encomendó a varios intendentes que supieron ser leales a Duhalde el armado de un espacio kirchnerista. Se piensa como algo superador del duhaldismo dentro de la estructura oficial del PJ, alineado con la candidatura al Senado de Cristina Kirchner y obedeciendo sólo el liderazgo del Presidente.
El dato no es menor: Kirchner los tentó asegurándoles que se trata de un “kirchnerismo no felipista”. La mayoría de este grupo de ahora ex duhaldistas no reconoce al gobernador Felipe Solá como referente político. Conviven con él civilizadamente, pero no son sus soldados.
Alberto Descalzo (Ituzaingó), Julio Pereyra (Florencio Varela), Raúl Othacehé (Merlo), Mario Ishi (José C. Paz), Humberto Zúccaro (Pilar) y Andrés Arregui (Moreno) son los jefes comunales que visitaron la Rosada entre el miércoles y el viernes pasado.
También Alberto Balestrini, de La Matanza, quien hace rato hizo votos kirchneristas y, a diferencia del resto, tiene muy buena sintonía con Solá. Al punto de que es el presidente del Congreso autoconvocado del PJ, que sesionó hace días en La Plata y aparece como la contracara del Congreso duhaldista de Lanús, reunido el domingo 29 de mayo.
Solá sigue siendo un aliado privilegiado del Presidente. Pero Kirchner viene retaceándole aquello por lo que Felipe brega desde que rompió con Duhalde: ser el referente máximo de Kirchner en la provincia, el eje en torno al cual se arme el proyecto presidencial de penetración en el territorio duhaldista.
El gobernador, de todos modos, sabe que cuenta con algo que el Presidente, aunque demuestre lo contrario, aprecia y necesita: los 350 congresales del peronismo —son 906 en total— que dieron el salto y ahora juegan en su bando.
Jefes de distritos muy poblados y con muchos afiliados, los intendentes del conurbano tienen un plus parecido: manejan una buena cantidad de congresales. El Congreso del PJ es el máximo órgano de conducción partidaria, el cuerpo que toma las decisiones más trascendentes.
Los intendentes creen que el camino más sensato es un acuerdo Kirchner—Duhalde. Pero hoy la ruptura también es un escenario posible.
Dos fuentes consultadas por Clarín admitieron que si se concreta este último camino el Presidente avanzaría sobre el control del PJ provincial, hegemonizado por Duhalde hace 15 años. En ese caso, Solá podría cotizarse más: aquel Congreso del PJ felipista está actualmente en un cuarto intermedio hasta el 28 de junio, dos días antes de la presentación de las candidaturas en la Justicia Electoral.
La receta la acercó el felipismo. Kirchner buscaría aumentar el número de congresales que se aseguró el gobernador en La Plata, sumando a los representantes de los intendentes que dejarán el duhaldismo oficialmente en los próximos días.
Así, Kirchner podría obtener los dos tercios del total del cuerpo, número que le permitiría modificar cuestiones importantes. Como la carta orgánica, la junta electoral, sacar una adhesión formal del PJ a la candidatura de Cristina —algo que aún no logró—, sumar mansamente al partido al heterogéneo Frente para la Victoria e incluso lograr la intervención de la mesa de conducción ejecutiva.
Resta saber si los intendentes se prestarían a una jugada tan extrema contra su ex jefe.
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