“SI UNO DEJA DE TENER PROYECTOS SE VA ABSOLUTAMENTE DE LA VIDA”
En la televisión de hace algunos años se apostaba por los ciclos de humor, donde grandes guionistas y actores conmovían a los televidentes con su talento y gracia. Pero desde hace un tiempo la televisión abandonó aquellas propuestas y sólo utiliza la ironía y la improvisación para construir el humor.
Juan Carlos Mesa ¿Perdimos aquel “Humor”, que tanto nos gustaba?
No creo que sea tan así, pero de alguna manera es verdad que hay muchos ciclos que se corresponden con un género que era muy apreciado por el público argentino que ha dejado de estar en pantalla, supongo que por razones de costo. La televisión comenzó a elegir propuestas que se desarrollan con menos dinero a partir de la inclusión de programas no solo de entretenimiento sino también de periodismo mediático. Es decir, de cierto tipo de periodismo que apunta a glosar un poco lo que pasa en los diferentes programas y entonces, con un conductor y un panel reducido se logra conformar los espacios sin que se tenga que apelar a elencos, con numerosos actores, decoración, vestuarios, todos aquellos elementos que en la época que me tocó ser autor de algunos ciclos era una constante.
Y en aquel momento no sólo disponían de recursos económicos, también de tiempo y de paciencia.
Sí, es verdad, los elementos que usted enumera son los fundamentales de esta profesión, sobretodo la paciencia.
¿No le parece, Juan Carlos, que cambiamos como sociedad, en cuanto a lo que demandamos en la televisión?
Totalmente, porque se vive una televisión que va con los tiempos del país. Vivimos una prisa permanente, los cambios de la computación y las nuevas tecnologías hacen que las mutaciones sean múltiples, variadas y constante, y llevan a la televisión a vivir ese vértigo. Entonces, la paciencia de la que hablábamos hace unos minutos que nos ayuda a construir artesanalmente un libro, es desplazada por un programa improvisado, que carece de la arquitectura de un guión. No desconozco que hay gente que puede llevar adelante un programa con la improvisación, porque son repentistas, tienen ingenio, pero yo como autor que soy, voto por aquellos programas que se edificaban y se edifican sobre la base de un libro. Así como para levantar un edificio se necesita un plano, un arquitecto, un ingeniero, yo creo que los autores cumplían antes con es rol.
¿Será que los argentinos nos volvimos menos tolerantes? Porque antes nos reíamos de nosotros mismos y hoy nos reímos de los otros.
Es una buena observación. Yo diría que estamos viviendo una especie de epidemia, porque todas estas cosas producen contagio. Porque parecerse al otro programa, es de alguna manera apoyarse en el ingenio de los otros. Para citar un ejemplo, los programas de Ideas del sur, donde se canta o se baila por un sueño, se multiplican, y este es un fenómeno epidemiológico en todos los programas, de manera que ese proceso va haciendo que un programa se pueda surtir del otro, y todo este fenómeno reemplaza a una gran cantidad de mano de obra, que antes se ocupaban de llenar los programas con talento, con creatividad.
También se esta dando mucho en nuestra televisión la compra de libros que vienen del exterior, como es el caso de “Casados con hijos”.
Sí, estas experiencias han hecho que la tarea del guionista que tenía que pergeñar un guión se vea reemplazada por la labor de traducción de estos libros extranjeros. Pero también es verdad que muchas productoras argentinas han logrado exportar sus formatos, caso CQC por citar un ejemplo. Tal vez esta situación de intercambió nos favorezca en un futuro, pero evidentemente desde mi punto de vista como autor, está más que claro que se reemplaza la tarea del profesional que antes se ocupaba él o su equipo de producir una idea.
Pensando en algunos de los programas que usted trabajó como autor, hay uno que los argentinos no nos podemos sacar de la cabeza, “Mesa de noticias”. ¿Usted tomó conciencia de lo que significó aquel éxito?
No sé si he tomado conciencia cabal, porque por una cuestión de pudor a veces uno de sus hijos habla con cuidado, con recato, debido a que pareciera que son los mejores del mundo y está bien que así sea ya que es su deber de padre defenderlos. Fue un ciclo en el cual participó mucha gente, no solamente en lo actoral sino también en la producción, en la realización, en la fe y en la esperanza puesta a favor de un programa diario que se insertaba en un horario difícil y en un canal difícil.
Era en canal 7 a las 20:00 hs.
Sí, efectivamente, pero le decía difícil porque en este canal a ese horario estaban pasando la pantera rosa y recuerdo que me convocaron para hacer una especie de backstage de lo que era un canal de televisión, es decir contar la noticia por dentro y así surgió la idea de mesa de noticias. Fue uno de los muchos programas que me tocó en suerte escribir y realmente me dejó una marca muy fuerte. Y si seguimos con la metáfora de los hijos debo decir que para un padre no hay un hijo mejor que otro.
En aquel programa usted tenía un dueto genial con el inolvidable Gianni Lunadei, dueto comparable con el que tenía con Tato Bores.
A veces se dan esos grandes encuentros que suelen ser impensados y luego ganan la calle, el público, que en definitiva es el que los defiende en el tiempo y quedan grabado en el imaginario colectivo. En el caso específico de Gianni Lunadei, encontré en mi vida de autor un actor con mayúscula, que compuso un villano de comedia incomparable, del cual todavía la gente recuerda sus muletillas. Trabajar con él fue realmente inolvidable. Fundamos una gran amistad y trabajé con Gianni casi diez años. Hicimos el “Gordo y el Flaco”, “Rompenueces” y “Mesa de noticias”
A nosotros nos quedó grabado cuando le decía: “le pertenezco”.
Sí (risas), bueno muchas de estas frases eran de su inventiva. El recreaba los textos y los iluminaba con una tarea gestual grandiosa, porque tenía una máscara formidable, unas inflexiones notables, y una cantidad de ideas que generosamente las iba aportando.
Y con Tato también se dio un encuentro maravilloso.
Yo trabajé tres años para su ciclo. Pero un día él encontró que yo podía subir a su escenario y ser un parteneire de alguno de sus personajes. Yo acepté la invitación y de esta manera tuve la suerte de acceder a su escenario y fue mi primer trabajo como pseudo actor. Tato fue también un actor formidable e irremplazable, un cronista de la actualidad. Aún hoy sus textos siguen siendo tan vigentes como antes.
Además lo he escuchado decir que era muy respetuoso de los textos.
Sí, un gran defensor de lo que estaba escrito. Lo recreaba desde luego con su capacidad increíble para poder iluminar una situación pero era un defensor a ultranza del hombre que le escribía, sea Landrú, Cesar Bruto o yo.
Juan Carlos ¿Qué está haciendo por estos días además de sus participaciones en Radio Mitre? ¿Tiene proyectos?
Sí, por supuesto, si uno deja de tener proyectos se va absolutamente de la vida. Por estos días estoy muy contento haciendo radio con mi hermano Edgardo en el programa de Lalo Mir. También estoy trabajando en comerciales y estoy escribiendo un personaje, donde yo en la ficción soy el suegro de Florencia Peña, en la sitcom “Hechizadas”, que se va a estrenar el 1 de enero, y bueno con todo esto ya tengo para entretenerme.
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